Diferencia entre Saberlo todo y Ser Ilustre Cada individuo tiene un potencial marcado y digno que le hace auténtico en la sociedad. Sin duda alguna, los estudios y la curiosidad de ir más allá de nuestra frontera aportan mucho para materializar esa visión que se tiene de lograr metas. Pero ¿La grandeza estará en el conocimiento de una persona? Cuando abrimos nuestra mente a conocer otras culturas y ciencias perdemos el interés de dominar a los demás. Imponer nuestra convicciones como una verdad absoluta no solo produce temor a quienes no han desarrollado una personalidad definida sino que también puede cegar una visión grandiosa destinadas a impactar vidas para bien. Tener conciencia social útil incluye la enseñanza, la promoción de valores y fomenta la libertad de expresión sin señalar negativamente al que tiene una confusión. Quien ama el conocimiento no se jacta de lo que sabe sino que trabaja en canalizar a otros para que pueda contribuir en su entorno. No hay nada más bonito que la decencia y el orden sin necesidad de ser uniformes, pues estamos para complementarnos y no para determinar quién es más competente que otro. Saberlo todo nos limita a decir lo que hemos aprendido pero ser ilustre nos concede el honor de aplicar nuestro conocimiento a beneficio del prójimo. ¡Ser portadores de Sabiduría vale más que tener la satisfacción de ser protagonista de la excelencia!