Nació en un pesebre y llegó para darnos Vida Como ya sabemos hoy es 24 de Diciembre y estamos a pocas horas de celebrar una Noche Buena y una Feliz Navidad. Tradicionalmente, este día recordamos el nacimiento del Niño Dios ¡Jesús el Salvador de la humanidad! Y sé que muchos con alegría y dedicación suele armar un pesebre en sus casas para pasar unas felices fiestas. No lo niego, es una costumbre muy bonita pero la realidad del pesebre no es tan agradable y adornada como la exponemos. Ese lugar o establo es propio para la alimentación de los animales y como sabrán estos seres vivos no son tan higiénicos como los seres humanos. Ahí nació al que muchos reconocemos como el Mesías, un ser divino que se hizo carne y nos demostró con su vida (Escrituras Bíblicas) que la fe del corazón del hombre vence las aflicciones del mundo. ¡Él nació para darnos vida! Y cuando hablo de esto hago referencia a la paz del alma en medio de la dificultad y la realidad en la que vivimos. Junto a mi familia aprendí a vivir en la abundancia y en la escasez, y está enseñanza me permitió valorar más: - Un plato de comida, que un estreno bajo deuda. - Una silla ocupada, que un obsequio recibido. - La salud, familia y amor que es el motor para seguir adelante. Si hoy te encuentras en un pesebre real lleno de suciedad, animales e incomodidades ( Reflejo de tristeza, inconvenientes, decepciones, desesperanza, desánimo...) Recuerda que ahí fue donde nació EL PRÍNCIPE DE PAZ. No olvides que la verdadera alegría de estas fiestas no está en la tradición culinaria, en la ropa nueva o en los derroches sino en la gratitud de lo que has aprendido, de lo bueno que has recibido y en la fe de un mejor por venir. Que la paz de Dios esté contigo ¡Hay esperanza! Un abrazo fraternal.
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