Sea en abundancia o en escasez todos somos útiles para el Señor Si! Es cierto que parte de la obra de Dios consiste en ayudar a las personas conforme a sus necesidades, pero cuando no tienes algo que ofrecer ¿Vale sentirse inútil?... Pienso que no. Dar ropa, alimento, medicamento, estar activo en una iglesia o ser colaborador es una obra hermosa pero es bueno entender que no siempre tendremos algo material que ofrecer. Jesús inició su ministerio orando y solo por medio de esta práctica recibió el respaldo del Padre para sanar, liberar, resucitar muertos y hacer milagros... ¿Entonces por qué afligirse? El Apóstol Pedro no tenía plata ni oro que dar al inválido pero en el nombre de Jesús pudo levantar a quien por mucho tiempo estuvo enfermo. Por otra parte, El Apóstol Pablo pasó hambre y grandes tribulaciones pero tuvo el favor de Dios para expandir el evangelio por todo el mundo. ¡Lo material no es límite para lo que El Señor quiere hacer! Así que si no tienes nada que ofrecer procura orar, ayunar, predicar, dar palabras de aliento y apoyar con tu presencia a aquellos que estén en necesidad porque así también se manifiesta el Reino de Dios. Ya vendrá la provisión, las estrategias y los recursos para que puedas seguir bendiciendo a los demás.
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