En el año 1955 llegó el inmigrante ilegal más singular de la historia de Venezuela: un pingüino de penachos amarillos. La pequeña ave típica del Polo Sur fue vista a orillas del lago de Maracaibo ante la incredulidad de los marabinos, quienes no podían creer la presencia del simpático amiguito de tierra frías. Fue llevado al zoológico de Maracaibo, en dónde le bautizaron con el nombre de: Policarpio. Nadie sabe cómo llegó Policarpio a la ciudad más calurosa de Venezuela, algunos creen que escapó de un barco donde lo tenían retenido para venderlo en Estados Unidos, otros que lo dejaron ir desde un buque petrolero, lo cierto es que el amiguito blanquinegro de cejas amarillas se hizo el habitante más famoso del zoológico de la ciudad y de Maracaibo en general. Los marabinos pagaban la fabulosa cifra de 0.25 centavos (un medio) para ir a ver al distinguido Policarpio, la sensación de la ciudad, hasta que un día llegó la tragedia: el pingüino yacía sin vida sobre el agua. Un niño inconsciente pensó que sería divertido arrojarle una piedra al ave, lo cual le causó un traumatismo severo en la cabeza a Policarpio, haciéndole caer al agua donde murió ahogado. Policarpio fue embalsamado y su elegante figura fue trasladada al museo de Maracaibo, debo decir que me habría Sido más encantador que en vez de permanecer en la ciudad del sol amada lo hubieran llevado a su hábitat natural, allá en el polo sur antes de ser expuesto a la curiosidad de los humanos, en fin, eran otros tiempos, aunque creo que desde entonces nada ha cambiado, los humanos siguen maltratando a los animales. Para finalizar es interesante notar que el escritor Salvador Garmendia dedicó un cuento sobre este simpático amiguito, se llama " Un pingüino en Maracaibo" y la verdad es una obra altamente recomendable para leer.
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