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Hoy es jueves y por lo tanto es el día dedicado a retrotraer cosas de nuestro pasado (#TBT); entonces uniéndome al espíritu de este día saco de mi disco duro natural ubicado entre mis orejas un episodio de mi infancia que explica muy bien por qué no se pueden dejar solos a los niños . Ya había publicado en otra oportunidad sobre mi amigo Robert y nuestra capacidad para meternos en problemas, por lo que nuestros padres procuraban alejarnos el uno del otro porque tanto los de él como los míos nos tachaban de "malajuntas", por lo que había que evitar que nos reuniéramos, pero que va, al final la amistad (y las travesuras) prevalecían por encima de la dictadura paternal. Una mañana Robert (quien vivía cerca de mi casa) me hace señas desde lejos (si llamaba al Teléfono no me lo pasaban y si tocaba mi puerta le decían que yo estaba castigado) . Me salí por la ventana sin decir nada y fui a su casa, dónde me dijo las palabras mágicas: "estoy solo en casa". Listo, travesura asegurada. Siempre quisimos hacer algo en su casa la cual era de dos niveles, y eso era lanzarnos desde el balcón superior hasta el inferior, ya saben, lo que los millenials de ahora llaman "Balconing", pero en vez de caer en una piscina juntamos los colchones de la casa uno sobre el otro para amortiguar el aterrizaje. Lo teníamos todo listo, estaban 4 colchones uno sobre el otro, sólo faltaban los intrépidos saltadores, pero había un problema: ninguno quería ser el primero. De repente se me prendió el bombillo, le dije a Robert: ¿y si lanzamos a tu hermanito como prueba?, idea que a mí compinche le pareció genial . El niño inocente siempre se nos pegaba tras nosotros, le dijimos "quieres ser el tercer compinche" la respuesta fue un rotundo Sí. Entonces ven con nosotros, tomamos a nuestro valiente voluntario, lo cargamos entre los dos y antes que se arrepienta lo arrojamos a los colchones. Todo fue un éxito!! el pequeño aterrizó ileso y con ganas de hacerlo de nuevo, en vista del entusiasmo del voluntario nos unimos a la diversión Robert y yo, así nos convertimos en los segundo y tercero en hacer el Balconing, el primero fue el hermanito de mi amigo. No recuerdo si nos descubrieron, probablemente sí porque por lo general todas nuestras aventuras terminaban con ambos regañados y castigados pero por fin cumplimos otro reto más. Imagen de 123RF https://es.123rf.com/photo_15122033_ilustraci%C3%B3n-de-ni%C3%B1os-gritando-desde-el-balc%C3%B3n-de-un-castillo.html

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