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@VickaboleynOnNoiseApp

Esta noche he aprendido dos cosas respecto a las familias tóxicas: ⛔ Para ellos no eres familia. Sobre todo si eres la que aporta dinero a la casa. Para ellos eres un ser cuyo propósito es nada más cubrir todos sus caprichos y soluciones todos sus problemas sin siquiera aportarte nada positivo. Un ser que no tiene voz ni voto en su mundo. ⛔ Harán lo que sea por salirse con la suya. De ser dable, te involucra en el pleito del que no tienes vela en el entierro. Y si eres débil de carácter o creciste en otros tiempos donde una deuda es una cuestión de honor, terminas por perder el respeto de los que te rodean. Ambas cosas lo he visto con mi tía, su hijo y mi abuela. Mi abuela es la que aporta más dinero a la casa, y quien tiene la mayor presión en llevar la casa muy a pesar de que en reiteradas ocasiones se le dijera que ya deba descansar. Mi tía y su hijo son dos alacranes sangrantes que son capaces de hacer lo que sea con tal de salirse con la suya en cualquier problema. Y lo de esta noche no fue la excepción. Mi tía, una persona de lo más perezosa en cuanto a lo laboral y con complejo de viuda negra, le había robado a su hijo (un auténtico narcisista con complejos de superioridad) unos lentes de descanso. Según ella, era para cubrir los gastos de los estudios cardiovasculares que el hijo necesitaba. Por eso los vendió; ignoro si fue por ello o solo fue para sus gastos personales. Eso sucedió hace unos meses; mi abuela le había advertido que no la defendería si su hijo le llegaba a reclamar. Hoy el princeso se dio cuenta de que sus lentes no estaban. Fue con su madre y le reclamó; ya existía un historial entre ambos sobre revisiones y robo de cosas, pues los dos ya habían hecho eso a mucha gente de la familia, incluyéndome. Se dijeron de todo; mi primo le arrebató a su madre su teléfono y dijo que lo empeñaría por mil pesos mexicanos. Lo que sorprendió y decepcionó a la vez a mi hermano, y de paso a mí cuando me lo dijo, es que mi abuela, quizás por la desesperación o por su edad, le ofreció esos 1000 pesos a mi primo a cambio del teléfono, aun cuando ella misma criticaba el descaro de mi tía y hasta le decía que debía asumir las consecuencias de sus actos. Mi hermano perdió en ese instante todo el respeto que le tenía por eso. Sí, mi abuela siempre ha sido necia, pero esto de intervenir entre dos alacranes, motivada por el miedo y el trauma que vivió en su infancia quizás... Aquello fue una humillación completa para ella. Mi tía y mi primo, auténticos alacranes a los que les importa poco la salud de los demás, que le han faltado el respeto a mi abuela un montón de veces, y aún así no los sacó a patadas de la casa cuando debió hacerlo por su salud me tal y la de todos... Esos dos salieron ganando. Si estás en una situación así, y estás leyendo esto, amigo, amiga, no dejes que se salgan con la suya. O los sacas de tu vida o te vas de la vida de ellos.

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