La muerte de Isabel II de Reino Unido es un evento cuya envergadura me ha hecho pensar una vez más en la percepción que tiene la mayoría de la gente sobre el estudio de la Historia. Anoche un pariente mío me amagó en una serie de preguntas sobre quién fue el de la idea de que existieran reyes y emperadores; como mejor pude , le expliqué que no se sabe quién fue el que ideó la cuestión de los reyes, y nunca se sabrá. Incluso le expliqué que en Inglaterra se primaba por encima de todo la ley de la primogenitura, gracias a la cual Carlos III asciende al trono a una edad muy avanzada, y que la monarquía solo podría terminar de dos maneras: por referendo y por muerte natural (es decir, que todos mueran sin designar sucesores). De forma tajante, esta persona mencionó que le parecía ridícula la existencia de los reyes, especialmente en Inglaterra, donde los royal son mera figura decorativa. Si bien comparto la idea de que ya no debería haber monarquías, considero importante conocer la Historia de aquellas naciones que todavía viven bajo el sistema monárquico; quizás el propio pueblo haya decidido vivir así porque les convenía en términos de liderazgo, política o economía. Esa parte no lo comprenderemos del todo si no estudiamos la Historia, si no mostramos ese interés en comprender otras culturas, o al menos en respetarlas. Eso si se dejara de ver la Historia como una materia escolar inútil de relleno (esta última declaración me lo hizo saber hace años una alumna de la escuela donde trabajé).
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1 comment
Estoy de acuerdo contigo, la historia es lo que nos permite comprender por qué el mundo es como es y tomar las decisiones adecuadas para superarnos. Los que desdeñan de la están sumidos en las tinieblas, terminan siendo la burla de los demás y esclavos de timadores.