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Ahora va a ser costumbre que cada vez que no logras sacar una cita diaria de 100 llamadas o lo que sea, tengas junta con la supervisora. Pero ese no es el detalle que me sacó de onda ayer. Siendo franca, en todo el tiempo que llevo como citaria me he topado con un patrón entre los prospectos: el rápido reconocimiento de qué institución les está hablando y la reclamación de que dicha institución no toma un NO como respuesta, llevándoles a exigirle a la citaria de turno que ya dejen de llamarles. ¿Y qué fue lo que me sacó de onda y a qué viene a colación lo anterior? La firme creencia de que la gente te cuelga de porrazo después de escuchar el nombre de la institución debido a que se le murió la batería, va al baño u otra situación. Esto me pasó ayer, durante la junta nocturna entre aquellas que no hemos logrado sacar la cita del día. Una de las supervisoras de ventas nos comentó eso cuando una compañera lanzó la pregunta pertinente de qué hacer ante una situación así, con la añadidura de volverle a llamar ese mismo día o al día siguiente. Ah, y hay que contactarle hasta cinco veces, una por días diferenciados. Esa misma supervisora también nos dijo que no hay que comprarle a la gente rápidamente el "no", que hay que meterles el "gusanito" del interés y que hay que hacer lo que esté en nuestras manos para interesarle antes de "entregarlo" a la asesora educativa para que ella se encargara de hacer el resto y culminar el proceso de venta. ¿No debió haberme sacado de onda todo eso? Quizás no debería, pero al final sí me dejó así de "ah, chingao..." Ahora, mi cuestionamiento ante esta estrategia es este: ¿Y qué haces entonces cuando la persona te dice que no le interesa y te exige que ya no le llamen? Y te lo exige con un tono de molestia y hartazgo, no con titubeo o con justificaciones. En un tono que ya te está indicando que está hasta la coronilla de tus llamadas. La respuesta más obvia es agradecerle por la información y ya; eso es lo que al menos eso hago cuando me topo con este tipo de gente. Y si me cuelgan de porrazo tras escuchar el nombre de la institución, con mayor razón: lo tomo como "no está interesado". Pero la institución no lo ve así: lo ve como "hay que continuarle trabajando hasta convencerle".

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