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De tantas veces qué hablado del mar y de sus peculiaridades me ha hecho recordar una historia personal que les voy a contar, recién le estaba hablando una amiga sobre eso y resulta que se me ocurrió publicarlo, les aseguro que lo encontrarán interesante, sucede que hace algunos años, cerca de unos 18 años, salí a pescar con unos amigos, a mí siempre me ha fascinado a la pesca pero nunca he tenido barco ni he ido a pescar mar adentro siempre he pescado a unos 5 ó 10 kilómetros de la costa no más que eso, pero les cuento que la primera vez que me monté en un barquito pequeño no sabía ni remar, en ese mismo momento comencé aprender y sorprendentemente aprendí bastante rápido, cuando les hablo de barquito me refiero a un navío pequeño de unos 3 metros a 5 metros impulsado a vela y remo, nunca motor, pues les diré que en aquella ocasión salí a pescar con estos 2 amigos que jamás se había montado en un barquito, y con tan mala suerte la noche que decidimos salir y que ya teníamos todo preparado había mal tiempo, pero ya estábamos allí y habíamos conseguido el barco que era prestado, teníamos preparado todo para pasar la noche ni modo qué íbamos a virar para atrás. Así que imagínense, yo como guía y que sólo había salido a pescar solo unas 4 veces antes, y ya me había convertido en capitan 😂😂😂😂 así con mal tiempo y todo nos lanzamos al agua en aquel barquito plástico, pero por precaución llevamos con nosotros un comunicador para un amigo que cuidaba la costa nos informará si veía algo sospechoso y gracias a él nos enteramos qué a unos 100 kilómetros de donde estábamos nosotros, se estaban reportando olas de 4 o 5 metros de altura, por eso a mí me pareció muy raro la calma tan grande que había en todo aquel lugar, y eso es muy peligroso porque al haber ese calor y esa calma se forma una turbonada en un 2 x 3, pero aún así seguimos, tiramos los paños de red y tiramos unos palangres, (quien no sabe lo que es un palangre, es un cordón gordo de pesca, que cada cierto tramo tiene un anzuelo con carnada y un flotante para marcar dónde está, eso se deja toda la noche y a la mañana siguiente se saca y casi siempre tiene 1 o 2 peces prendidos). Aquella noche fue histórica, cómo estaba tan oscuro no había ni estrellas, ni luna, todo estaba cerrado yo no veía nada, ni las manos y no íbamos preparados con linterna pues la noche anterior había hecho una luna excelente, así que perdido en aquella oscuridad nos encayamos es un lugar que yo no sé dónde, porque no lo encontrado de nuevo en las veces que salido a pescar, y ninguno de aquellos dos muchachos que iban conmigo se quiso bajar del barquito, inexpertos al fin estaban muertos de miedo, y por más que lo intente no logré desencayar el barquito, por lo que me tuve que lanzar al agua sobre las 2:30 de la mañana aproximadamente, resulta que parece que había bajado la marea y nos encayamos en algún banquito de arena, lo que puedo decir es que donde yo me lancé no pie y bien tuve que nadar hasta el banco para desencayar el barco, les confieso que me dio cierto temor pero no quedó de otra. De ahí seguí hacia un lugar donde ya había ido en otras ocasiones, tenía buena posición para pescar, pero nuevamente volví a equivocarme, imagínense todo estaba muy oscuro, así que fui a parar a algún lugar donde había una calma extrema y el mar demasiado quieto, eso me pareció muy extraño así que quise comprobar si estaba en el lugar equivocado y efectivamente, con nosotros teníamos un medidor de profundidad, una cuerda con algo pesado en la punta que tenía aproximadamente unos 25 metros, les cuento mi amigos que yo lanzé esa acuerda el agua y empezó a bajar y a bajar y a bajar, y se tragó los 25 metros y no encontré fondo, y todo aquel lugar estaba rodeado de mangle muy pegado a un cayo, realmente a los días de hoy yo no sé a dónde fuí a parar aquella noche, lo que sé es que salí rápido ahí, me dio tremendo temor, nunca había sentido tanto miedo en el agua como aquella noche en ese lugar, y es que por experiencia sé que en lugares tan profundos así y cerca de los cayos, habitan animales peligrosos, no sólo tiburones, también hay mantarrayas y algún que otro obispo, (para lo que no sabe lo que es el obispo, es una especie mantaraya pero mucho mucho más grande y llegan a pesar entre 1 y 2 toneladas) y aunque en sí no son muy agresivos, cuando se sienten amenazados les gusta aletear y en un barquito de 3 metros de plástico, no creo que aguantara ni un solo aletazo de un animal de esa magnitud, así que como un rayo salí disparado de aquel lugar, ya eran como las 5 de la mañana, esperamos un rato a que aclarara y levantamos las redes y los palangre, en las redes no había nada, el mal tiempo hizo esconder a los peces, pero en uno de los palangres y había un pargo de 16 libras qué animal más precioso, rojito, lo sacamos lo limpiamos y nos lo llevamos, y esa misma noche hicimos un asado que todavía recuerdo como si fuera hoy, y como ya les dije eso sucedió hace casi 18 años. Si les gusta déjenme saber, está historia es real yo la viví personalmente. #NetCash

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