Hola quisiera hablar de Cuba y la pandemia de COVID-19. La trayectoria de Cuba y esta pandemia ha sido un poco azarosa por no decir caótica y desastrosa. Ya sé que esa no es la imagen que se vende al mundo pero es lo que hemos vivido aquí. La culpa es un poco difícil de encontrar, todo transcurre entre malas decisiones personales o institucionales, mala suerte, una economía casi en bancarrota que no permite hacer casi nada y una política un poco separada de la realidad. Primero en 2020 se sabía del problema y se cerraron las fronteras muy tarde, luego se paralizó todo el país y se logró controlar casi por completo, pero de nuevo las malas decisiones y tal vez la única opción para tranquilizar a un pueblo con hambre y necesidad fue abrir playas y recreación. Estas dos medidas sabemos lo que trajeron, volvimos a cerrar, se controló y se volvió a abrir todo en fin de año con varios pretextos pero la realidad fue para oxigenar la economía con los viajes del exterior. Así todo transcurrió hasta que llegó la mitad de este año y las malas decisiones tomadas con anterioridad pasaron la cuenta. Ya no quedaba casi nada de economía, la gente relajada en extremo, la infección demasiado exparcida, todo un coctel difícil de controlar. Si a esto le sumamos la incapacidad de algunos dirigentes, politicamente correctos pero completamente ineptos para timonear los destinos de un pueblo, institución, empresa o lo que sea hace que la situación se ponga como estuvo entre junio y septiembre más o menos. Por ejemplo en Ciego de Ávila, la incapacidad de los dirigentes de la provincia fue reconocida publicamente por la TV Nacional por el primer ministro. Hubo que esperar a que el país destinara a cada provincia un grupo de dirigentes que con un poco más de inteligencia controlaran la situación. Ahora se acerca (o ya está aquí) la nueva variante Ómicron y según dijo el presidente Cuba no cerrará ni pararan las escuelas ni nada. No hay otra solución, nuestra economía no lo permite, no hay elección en ese sentido, cerrar el país sería condenarnos a una hambruna que ya está tocando a la puerta desde hace tiempo, pero otra oleada como la última no la podríamos soportar, sin medicinas, test rápidos o PCR ni dinero para comprarlos, ni alimento para centros de aislamiento. Hasta ahora no se ha dejado claro que está haciendo el país para prevenir esta nueva ola que pronostican los expertos, solo una información de que a partir del día 4 se harán PCR a determinados viajeros, pero nada de los que ya están aquí ni de los otros viajeros. Solo espero que esta vez las decisiones sean las correctas y oportunas y al que perjudique al pueblo amablemente se aparte de su cargo para que otro más capaz siga el camino. Al menos esta vez casi todos estamos vacunados.
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