Cuando las ganas no son las mismas. #reflexiones #lasganasnosonlasmismas Un día nos levantamos con ganas de comernos el mundo, de conseguir todo lo que queremos y donde el éxito lo colocamos como techo ya que el fracaso jamás lo contemplamos como opción. Ver la vida con optimismo será nuestra principal característica y pensar que algo nos saldrá mal es solo traducido como negativo, el positivismo, el entusiasmo y el deseo inmenso de ganar es lo que invade nuestra mente. Más sin embargo muchos renuncian a todas esas cualidades maravillosas al ver que después de tanto esfuerzo y dedicación el mundo a su alrededor parece no haber movido un dedo. Caer en depresión y desanimarnos a tal punto de no querer hacer nada para cambiar nuestra realidad es la peor enfermedad que podemos padecer estando en vida, debido a que nuestro espíritu se contagia de malas vibras que sólo en lugar de ayudarnos nos perjudica y nos ciega totalmente. Cuando nuestras ganas de luchar se desvanecen y no son las mismas estamos en graves problemas, hay que evitar a como de lugar estar en esa situación de enfermedad espiritual y emocional, como guerreros tenemos que mantener a pesar de las dificultades las ganas y la sed de triunfo intactas.
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3 comments
Amigo mío, hay días en que todo los ánimos están en segundo plano y nos sentimos con menos voluntad para afrontar el momento. Pero no pasa nada, es normal. A eso le llaman biorritmo y lo natural es que haya una alternación constante entre momentos alegres, fuertes y de tristeza... de otra forma no seríamos humanos. El problema está cuando el desánimo es constante y es allí cuando debemos buscar ayuda.
Cuando el desánimo se convierte en el pan de cada día estamos en serios problemas ya que no vamos a tener ganas ni deseo de seguir luchando para conseguir nuestras metas, es por eso que jamás debemos contagiarnos de esa enfermedad.
No, mi hermano. Tampoco quiero llegar hasta esa cumbre del hastío. ¡Un abrazo!