CUANDO LAS COSAS DEJAN DE IMPORTAR. #reflexiones #interés Soy del tipo de persona que cuando estoy interesado en algo o alguien centro todos mis esfuerzos hasta lograr el objetivo, actuar sin descanso literalmente se vuelve en mi pan de cada día. Llevo como bandera el jamás rendirme y luchar hasta el final sin mirar a los lados, considero que solo de esa manera es que se pueden conseguir las cosas en esta vida. Hay algo muy importante para señalar en todo este aspecto y es que muchas veces ocurren cosas, situaciones que nos muestran si de verdad vale la pena o no seguir echando el resto como dicen por ahí. Todo puede cambiar por arte de magia si me logra invadir esa famosa sensación y me dejan de importar las cosas, pues al ocurrir ésto evidentemente todo cambia y no por tirar la toalla, sino por simplemente no querer centrar mis esfuerzos para conseguir algo que ya ha dejado de ser importante. La mejor universidad del mundo es ésta, la vida créeme y en ella vamos a aprender en base a las experiencias y las diferentes situaciones vividas, nadie crece por vivencias ajenas, lo hacen en primera fila y dándose muchas veces golpes que provocan fuertes caídas. Cuando ya nada es igual a antes evidentemente se torna distinto, pues las ganas, el entusiasmo no son los mismos y solo vamos a irnos alejando poco a poco, es fundamental saber identificar lo bueno de lo malo, lo conveniente de lo que no lo es, para de esa manera poder centrar nuestros esfuerzos en lo que realmente vale la pena.
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3 comments
Algunas cosas dejan de importarnos de manera momentánea. No hay que descartarlas totalmente. A veces depende de nuestro estado de ánimo o temperamento. Así como ya no te importan quizá luego despierten de nuevo tu interés. Piénsalo.
Ciertamente hay cosas a las cuales les perdemos interés y por ende deja de importarnos sea de manera momentánea o definitiva, lo que si debemos tener claro es que no estamos para perder el tiempo en cosas que sean sinónimo de estancamiento o que no representen ningún tipo de avance en nuestras vidas.
Así es. Cuando nos interesen de nuevo nos ocupamos. Yo he vivido varias experiencias de ese tipo. Pero me conozco. Por eso cuando se refiere a actividades o tareas, las dejo en pausa, no las descarto. Si hablamos de personas o sentimientos, ya eso es otro cantar.