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Feliz día padres: Combatiendo con el llorón #Post #Dinamica #DinámicaExpress #DiaDelPadre #AnecdotasPadres #Domingo Un feliz día y abrazo para todos los padres que forman parte de la comunidad "En Español", desde acá mis mejores deseos y espero que hayan pasado un gran día en familia. No soy padre todavía, y de momento no creo que esté en los planes, pero si que tengo un buen padre que vela siempre por mi, y de él tengo una #AnecdotaPadre. De mi padre heredé el amor por las letras, y de hecho incluso mi madre, que unos años atrás, viendo sus cosas, supe que guardaba un cuaderno con manuscritos de historias de romance, y que escondía fervientemente, pero eso es otra historia que luego les compartiré. Mi padre a parte de ser de un carácter fuerte, era un poco difícil de llevar, sin embargo, tenía el don de la palabra, y luego de regañarme cuando era un niño, solía con más serenidad hablarme del por qué debía aplicar la disciplina en mí, y eso lo agradezco mucho. En fin, hubo una época en la que yo lloraba por absolutamente por todo. Cuando estudiaba, jugaba béisbol y las cosas no me salían bien, era un llanto asegurado. En principio era caótico, porque a parte de llorar, mi padre y mi madre me regañaban por hacerlo, cosa que claramente no funcionó, por lo que una opción alterna era la más indicada. Luego de saber que la reprenda no era un opción, mi padre intentó con el don de la palabra, y funcionaba medianamente bien, pero aún seguían mis llantos por todo. Fue ahí cuando mi padre, desempolvó un viejo libro de la biblioteca de la sala, y me lo entregó para que lo leyera. Yo con diez años y n apasionado por la lectura, accedí. Se trataba de un libro de metafísica escrito por la autora venezolana Conny Méndez. Un gesto que cambió mi forma de ver las cosas. Lo leí hasta terminarlo, pero cada que terminaba un capítulo, mi padre se acercaba a mí, y comenzaba a preguntarme si entendía algo, y en caso de no hacerlo, me lo explicaba muy pacientemente. De ahí conocí muchas cosas positivas que difuminaron ese pesimismo naciente que venía desarrollando. Ya luego no era él quien me buscaba, sino era yo quién iba a su habitación, y comenzaba a platicarle todo lo que había leído y lo que había asimilado, logrando un pequeño debate de como eso afectaba positivamente mi vida. Pasaron los años, y hasta el sol de hoy, esas misma pláticas siguen, pero con distintos temas, siendo mi padre, mi persona favorita para debatir. Gracias a ese pequeño gran gesto que tuvo conmigo, resolvió un problema para mí, y logró acercarme aún más, ya que me veía entusiasmado, sabiendo que aquella vibra de pesimismo desaparecía. Como se lo agradezco hoy y lo valoro, y por eso digo con creces, que me siento orgulloso del padre tan genial que tengo. Un abrazo a todos nuevamente.

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