La soberbia de no tener la razón: Un vistazo a Salomón Arevalo. #Español #EnEspañol #Post #Miercoles Salomón Arevalo, uno de los personajes más conocidos de Navasco, no por querido sino por soberbio, un día entre tantas vueltas que da la vida, cayó en la locura, y no una cualquiera, sino una parecida al Quijote de Cervantes, pero sin un Sancho que lo acompañara en sus aventuras, sólo Romina, una amiga de la infancia que sabía, que a Salomón le faltaba un tornillo, pero aún así lo toleraba. Aunque perturbado, Salomón era un genio de la palabra, su manera de hablar podía cautivar a las masas, siempre y cuando no revelara sus verdaderas intenciones (y que al hacerlo, todos saldrían corriendo): Odiaba la felicidad ajena. Salomón halló una forma de poder dividir su vida entre una medianamente normal, y otra, donde dirigía una operación (mucha veces en solitario), donde le hacía la guerra declarada, a la felicidad ajena. Le fastidiaba, no creía a nadie merecedor de tal cosa, a menos que formaran parte de su círculo. El problema es que una vez que contaba sus planes, nadie le apoyaba tal tontería, y se alejaban. Al no conseguir a nadie que compartiera sus ideas tan estrafalarias, Salomón cayó en la demencia. Un auténtico loco que iba por la vida, ofendiendo a la gente sin distinción alguna, y cuando la locura llegó a su punto más alto, comenzó a crear enemigos y conflictos imaginarios, y en la debacle de su estabilidad mental, hasta una familia, un trabajo, y como no, amigos. Se veía a Salomón hablar solo en las calles, como si estuviera cenando en familia, (con comida imaginaria incluida), cuando al pobre Salo, jamás se le conoció una pareja. A este punto Romina decidió no inmiscuirse más en su vida, siendo ella el último bastión de cordura que le quedaba. Adiós a una buena amiga. Era el CEO de una empresa que el mismo se imaginó, e incluso a veces, organizaba juntas de trabajo en el parque al lado de la fuente. Todo un personaje. Salomón era conflictivo, podía irrumpir en una conversación y atacar a los presentes porque el consideraba algo distinto, aunque nadie lo conociera. Ya la policía sabía de sus actos y constantemente lo separaban de los problemas, aunque en reiteradas ocasiones, durmió encerrado en el departamento de policía, por pasarse de la raya. Salomón murió solo, entre su locura y su imaginación, no sin antes dejar un asunto claro con el Sol (Si, la estrella gigante que nos da la luz del día), al cual le declaró la guerra, y de vez en cuando le arrojaba piedras, acto deplorable, porque podía afectar a otras personas. Salomón Arevalo, un personaje perturbado por la vida, pero que pudo ser real (o no).
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2 comments
En la mayoría de los pueblos de mi país hay un Salomón en la plaza, metiéndose con el que se le cruza enfrente y esbozando locuras, así que ¡Sí! Pudo ser real.
Como éste hombre hay muchas personas que sin necesidad de estar completamente locos odian la felicidad de otros y se dedican hacer lo imposible por evitar que los demás tengan una vida alegre y próspera.