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El hombre que sólo vendió su tiempo: Parte 2 #Español #EnEspañol #Post #Cuento Mes 8, Richard se ha vuelto paranoico, realmente no recuerda si de verdad ha hablado con alguien alguna vez. El trato de Belcebú era tan bien elaborado, que cada que Richard tenía oportunidad de interactuar con algún familiar, o un amigo cercano, surgía algo que no podía ignorar porque sino, su trato se perdía. No podía darse ese lujo, ya se había perdido el cumpleaños de su hija, su esposa, y su mejor amigo, y le dolía saber que navidad, y el cumpleaños de su madre, se aproximaba. Pero los millones, y el éxito venían, ¿Qué más podía pasar en 16 meses? Pues, lo peor. El cumpleaños de su madre llegó, y por contrato, Richard no asistió, tuvo que quedarse en la oficina. El diablo había acomodado el horario de Richard de tal manera, que jamás veía a nadie. Loe peor sucedió, su madre, una señora de 76 años, quería ver a su hijo, sabía que trabaja duro, así que quiso sorprenderlo en su oficina con una rebanada de pastel, y así, al menos platicarían 5 minutos. Lamentablemente ese momento nunca llegó. Pero si llegó una llamada desconocida a Richard, que no contestó, debía trabajar toda la noche. Por la mañana un mensaje de su esposa: Tu madre estuvo en el hospital, hoy falleció. Sufrió un ataque al corazón. Richard estaba devastado, así que pidió una audiencia extraordinaria con Belcebú y con una voz quebrantada exigió una explicación: ¡¿Por que me haces esto?! dijo Richard con alevosía. Belcebú con una sonrisa que irradiaba tranquilidad: Lo siento Richard, el departamento de vida y muerte, no corresponde a mí, eso discútelo con tu Dios. Yo sólo estoy tomando el tiempo con tu familia y amigos, el tiempo de vida que les quede, eso ya no depende de mí, pero ánimos Richard, el corazón de tu madre estaba débil, pensé que lo sabías, al fin pudo descansar. Ya falta menos para obtener lo que deseas. Es más, para que no creas que soy malo, ten, 100 mil dólares, solo para ti, la condición: Sólo gasta en ti, y nada más. Suerte. Debo atender asuntos. Belcebú se desvaneció, y Richard quedó solo en su oficina, llorando y reflexionando. Continuará...

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