#Dinámica #28 ago #Español Aquí nos encontramos participando en esta interesante propuesta @celiolopez en la cual desde el día uno que la vi, me dije a mi mismo "No temas soltar tus letras" así que sin más les muestro mi escrito para esta interesante dinámica que estoy seguro que será pionera para muchas otras más. MEMORIAS DE UN MAL PRESAGIO Aún no recuerdo como pasó todo esto. Nos desconcierta como si fuera la primera vez, ya la vida dejo de ser igual. Saber que ella no está con nosotros es un sentimiento devastador, pero no poder evitarlo aún nos persigue hasta en los sueños. Todo esto hizo que ni los niños quisieran volver a su -juego- de escondidas. Temen esconderse y que jamás vuelvan a ser encontrados. No volveremos a ser iguales, pero debemos seguir adelante. Una -tormenta- de emociones me abruma cada día. Aún puedo verla sentada en el parque, sin preocupaciones, pero la realidad me llega como un -choque- de autos y vuelvo en sí tratando de hallar una respuesta que me satisfaga, o que al menos me haga respirar tranquilamente. Ni el gran -festín- de O´Connor del sábado se volvió a ver. La desidia y el miedo se han apoderado de un pueblo que solía celebrar entre fiesta y -danza- la alegría de estar vivos. Somos un pueblo pequeño, pero eso no impedía que hiciéramos grandes cosas. Aquí todos son nobles, pero desde aquella noche del viernes nadie confía en nadie, toda la bondad se desvaneció… Ningún alma quiere volver a experimentar el infierno de aquella noche que acabó con la inocencia de una pequeña parte de este lugar. Marie era una niña alegre, era imposible no saber quién era ella o su familia, como les he dicho antes, este pueblo es pequeño. Su padre, el señor François es el panadero devoto del centro, junto a su esposa Genesee, atienden a cada persona que a diario busca el pan para colocar en su mesa. La pequeña Marie de 10 años, acudía cada jueves junto con otras niñas a “La dolce vita”, la floristería del pueblo atendida por Katherine, una anciana con una agilidad magistral para las plantas. Las niñas solían regar los -jardines- llenos de clavellinas que adornaban el lugar. No hay -argumento- válido para poder justificar un acto tan atroz. Mi voz se enmudece cada vez que intento subirle los ánimos a una comunidad que se perdió como una pequeña liebre a punto de ser atacada por una insaciable -bestia- en el bosque. El miedo por nuestros chicos se ha acrecentado. Quizá en una ciudad de esas que son gigantes, la normalidad estaría a la vuelta de la esquina, pero en un pueblito como Manallio, nada pasa desapercibido; saber que el monstruo está entre nosotros, es lo más inquietante de todo. El bar del pueblo nunca había trabajado tanto como antes, Bill debe esforzarse el triple en mantener a todos los padres del pueblo tranquilos. Se han convertido en –criaturas- sesgadas por el dolor y la desesperanza, y solo el alcohol puede calmarles. Luego de ese -último- jueves, nada volvió a ser igual. Marie no volvió a casa, ¿A dónde pudo haber ido? Eso fue la pregunta de una madre preocupada. Su hija no hacía esas cosas, la noche se acercaba a su punto más álgido y no había rastro de la pequeña. Tres días pasaron, y todos en el pueblo buscaron sin cesar (y sin éxito) el rastro de Marie. No fue sino hasta el día 4, que en las cercanías del bosque, encontraron el principio de la desesperación: Las ropas rasgadas y ensangrentadas de una niña, envueltas en una lona. Todos estos hechos solo lograban armar una despiadada serie de –crónicas-, que inevitablemente, estaban a punto de llegar a su fin; o peor, a su principio. Llegó el día 6, y el cuerpo sin vida Marie apareció. Aparentemente la pobre niña había sufrido mucho hasta que su alma no pudo más. Estaba maltratada, abusada y mancillada, con cortes en sus brazos que denotaban una enfermiza brutalidad de alguien sin escrúpulos. Era imposible no poder recrear esa terrible imagen en mi mente. Marie estaba desnuda atada a un árbol seco en el bosque, y sobre ese árbol, un –cuervo- se posaba mirando fijamente a la ola incrédula y espantada de espectadores, que hubieran deseado cualquier cosa, pero no haberse conseguido con eso. Y a pesar de todo, no podíamos estar peor, y aún así, lo último que conseguimos fue lo peor; Una nota atada su tobillo que decía: “Marie mostró fortaleza, pero no aguantó lo que yo esperaba, esperemos que pasa la próxima vez, tal vez un chico tenga más aguante”. Mi piel se erizó, no podía creer lo que veía, en casa Dayane cuidaba de Erika, y ver a la pequeña Marie así me hizo sentir terrible, porque mi propia hija pudo haber estado ahí en su lugar. Esto tiene un comienzo horrible, pero debemos darle fin… Manaillo, 27 de noviembre. Diario de Alek D´norfia. ¿Continuará? Aquí amigos, les dejo mi escrito para la dinámica, espero que si llegaron hasta acá les haya fascinado, y de tener buena receptividad cuenten con una segunda parte de “Memorias de un mal presagio” que cuenta la historia de un pequeño pueblo que vivió una situación horrenda desde la perspectiva de Alek D´norfia. Un fuerte abrazo para todos. PD: Cada palabra de la lista propuesta para la dinámica se encuentra encerrada en dos guiones de esta forma -CHOQUE-.
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2 comments
Has hecho una historia impresionante, llena de misterio, que te mantiene a la espectativa de lo que revelará la siguiente línea. Esperaré esa segunda parte. Saludos!
será un placer brindar más de este contenido, atento próximamente, hay un misterio que resolver.