La mente del loco #Español #EnEspañol #post #Miercoles El loco era popular entre la comunidad. Le decían loco porque tenía una sonrisa inconfundible, que ante la mayor adversidad jamas se disipaba. Era un personaje pintoresco porque pese a vivir en la calle, tenía los modales de un duque de la realeza, pero la vestimenta de Diogenes de Sinope (Y también su intelecto). Su mente quedo desecha porque su esposa e hija tuvieron un accidente, perdió su casa, su trabajo, y la vida como la conocía, pero lo que nunca perdió fue su sonrisa. La única pertenencia de aquel loco era un libro del Quijote, y el arte de la guerra de Sun Tzu, solía afirmar que vivir en la sociedad actual, era como estar en una guerra sin cuartel. El loco no pedía ni mendigaba dinero. Comida no le faltaba porque en el restaurant de la esquina siempre barría en las mañana y en las noches antes de cerrar, a cambio de tres modestas raciones de comida, y aceptaba dinero de la gente sólo si él les daba algo a cambio, concretamente un consejo, asi era su pensar. "A mi no me regalen, que no estoy pidiendo, ustedes creen que estoy mal, pero quizá deban verse en un espejo, no para verse sus vestidos, pero si para verse el corazón". Con esa frase dejaba atónito a cada turista que llegaba a la isla. El loco, el hombre que sabía mucho, pero que no presumía de eso. Entre sus hazañas más extrañas está la de preparar un discurso para el alcalde, a la vez que enseñaba algebra avanzada a un grupo de estudiantes. No pidió dinero, pero si que ayudaran al orfanato de la segunda calle. El loco vivió una vida peculiar, murió de anciano, y cuando falleció, se hizo en su honor un funeral inmenso, e incluso una estatua en la plaza fue erigida en su honor. Desde entonces, es popular entre la gente, visitar de vez en cuando "La isla del loco".
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2 comments
Pero qué hermosa reflexión, porque es mucho más que una historia... Con cada letra nos muestras cómo algunos "locos" son más sabios que muchos cuerdos y cómo en vida no se le dá a las personas lo que verdaderamente merecen, pero cuando mueren se le dedican palabras, esculturas y se les hace parte indispensable de un lugar. Hipocresía o sacar ventaja y provecho... Pero de todo se ve en esta vida.
Que triste que mucha de estas personas reciban el trato y el reconocimiento que se merecían ya después de muertos, este señor por lo que describes no tenía de loco nada y dejó una gran lección de jamás dejar de sonreír a pesar de las adversidades y que se debe ayudar al prójimo sin esperar nada a cambio.