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La Isla Morath #Español #Cuento #EnEspañol #Ficcion De la isla Morath no sabemos mucho, sólo que es un lugar misterioso y complejo. Son miles de historias las que nos traen a este lugar, leyendas y mitos que rozan lo extraordinario, pero que en algún punto estamos seguros de que pueden ser reales. Esta isla estuvo habitada hace miles de años por los Morath, una raza superior que era única en el mundo. Nadie más se parecía los Morath, tenían un idioma propio, una inteligencia inmensa, y una fuerza inmensurable. Sobresalían por sobre el resto del mundo, pero su arrogancia fue lo que los terminó sepultando. Una era de revelaciones. Los foráneos los llamaban “los elegidos de Dios”, debido a las espectacularidades de su isla. Si bien su idioma era indescifrable, fácilmente podían aprender el idioma de quienes cruzaban sus fronteras. Hubo un tiempo en donde el turismo era una actividad permitida, ya que la intención era acrecentar la leyenda viviente que suponía este pueblo tan poderoso. Extender la leyenda más allá de su propia supremacía, esa era la filosofía de Morath como pueblo, para ello permitían visitantes, y posteriormente comerciantes, no porque los necesitaran, sino simplemente para abrirse paso en un mundo primitivo en comparación a su brutal infraestructura. Poco era lo que se podía comerciar de Morath, básicamente arte y ropa. Suministros militares y comida estaban prohibidos, debido a la calidad indiscutible, los Morath eran celosos en compartir todos sus secretos. Se permitía el arte y la ropa, sólo porque era la mejor manera de demostrar poder, sin necesidad de exponer todo lo que los hacía grandes. Eran plenamente autónomos, no dependían de ningún pueblo aledaño. Tenían pesca y agricultura de primera línea. Ganadería única en el mundo, y una línea de defensa impenetrable, utilizada única y exclusivamente para mantener sus espacios libres de cualquier extranjero curioso que intentase hacerse de cualquiera de las maravillas que sólo Morath puede ofrecer. Hasta 4 intentos de invasión fallidos fueron frustrados por el “Ejercito de Jade”. Lo increíble de todo es que cada intento de invasión terminaba con ninguna baja en Morath, y todas las bajas posibles para los potenciales invasores. No negociaban con ningún invasor, cada soldado extranjero que arribaba y era capturado, sabía que le aguardaba una muerte segura. Los Morath tenían sus propios instrumentos de tortura, incluso su propia versión del Toro de Falaris, al que llamaron “Taurus iudicii” (Usaban el latín para tratar de expandir su legado) o “El toro del juicio”, una versión retorcida que juntaba a la “Doncella de Hierro” y al Toro de falaris que empleaban en prisioneros que osaban con invadir. Pero su tortura no era para conseguir información, sino simplemente para ver el sufrimiento de sus víctimas, quienes eran torturadas una por una mientras observaban y oían el sufrimiento de los otros soldados. Una vez se le dio la oportunidad a un soldado extranjero de vivir, sólo para contar la traumante experiencia vivida por intentar invadir Morath, para ello el soldado fue devuelto en la barca en la que llegó, pero con las cabezas mutiladas de sus compañeros; simplemente terrible. No les importaba quienes los invadían, sólo querían estar en paz, pero si los provocaban, eran implacables. No obstante, era un pueblo pacífico, sólo querían crecer y evolucionar en silencio, sin nadie que quisiera aprovechar su poder. El problema real es que ciertamente, sería un tanto difícil que un pueblo tan poderoso pudiera vivir aislado por siempre. Su lema era sencillo: “Avanzamos juntos, pero no con el mundo”. Los Morath no seguían ninguna religión, creían más en la ciencia y en lo que podían aportar, tenían grandes genios que revolucionaban su isla, pero no querían en lo absoluto que nadie pudiera tener acceso a su conocimiento. Se dice que en la zona más oscura de la isla, existió una fuente de inagotable energía que era única en el mundo, capaz de irradiar vibras que retaban todo nuestro entendimiento… ¿Qué era exactamente? Continuará... Sm32

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