𝙇𝘼𝙂𝙍𝙄𝙈𝘼𝙎 Aquel diciembre era distinto, Kuko se encontraba sentado en su sillón mirando por una ventana de cristal. Aunque su vista estaba fija al jardín del frente, su pensamiento divagaba en un mar de recuerdos. Una lágrima recorría su rostro y tejía una ruta por donde pasarían un millón de lágrimas más durante toda esa navidad. No había noche buena para él, pues había perdido a su compañera de años. Al poco tiempo ya Kuko no mecía su sillón, andaba en mundos distantes, quizás en busca de su amada Esther. Esta historia no es ficción, Esther y Kuko eran mis abuelos paternos. Espero que se encuentren bien y que tengan una feliz noche. Nos leemos y hasta un próximo post. #TextoSinEsfuerzo #Machinedesign (Imagen tomada de Pixabay)
3 comments
Muy real y triste esta historia. Esta es una de las cosas que mas entristecerian mi vida si me pusiera a pensar en ello. Como dice un famoso cantante, no se muere quien se va solo se muere quien se olvida...
Amigo casualmente tengo puesta esa misma frase en la portada de mi Facebook. Lo puse debido a que hace unos días perdí a un gran amigo. Gracias por tu comentario.
Tan hermoso y triste a la vez !! Gracias por entregarnos el alma en cada letra; se nota que es así porque llega al corazón. Saludos mi estimado amigo.