Temblaban sus manos mientras le vencía el miedo. Tomó una cuerda e hizo un pequeño lazo que luego llevaría a su cuello para ponerle fin a una vida dedicada a la tristeza. Un grito a lo lejos cargado de espanto ensordecía el viento, pero la muerte sonreía bien cerca. Intentos infortunos, gritos, lágrimas y una madrugada con olor a muerte. Quizás esté en una mejor vida, una en la que que para vivir no sea necesario acudir a la muerte. Rusi #minirrelato
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