<En un mundo donde amar era delito> Todo estaba en silencio y se oyó un grito en la sala que decía -No pueden enjuciarme. La jueza se quitó sus espejuelos, fijó la mirada en el muchacho y le preguntó -¿Por qué dices eso? El muchacho sobresaltado respondió: - Es que nadie debería ser juzgado por amar, nadie merece que se le acuse si su único delito fue cultivar un sentimiento, yo podría pasar mil años en prisión, si la vida lo permitiese, y aún así mi amor no se agotaría, se haría más fuerte, se multiplicaria, que sentido tiene juzgarme si saben que cada día que pase voy a estar con más ganas de cometer el delito de amarla. Rusi #amor #injusticia #delito (Imagen tomada de Pixabay) (Texto tomado de mi perfil de Facebook)
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Cierto amigo, el amor verdadero actúa de esa manera, uno no deja de amar sencillamente porque otros le exijan que olvide, los sentimientos no se controlan tan fácilmente. Como dice la Biblia, "el amor nunca deja de existir."