Hay que aprender a decir que no. A veces por cortesía, complacencia o cualquier otra cosa no nos atrevemos a decir que no. Por el deseo de agradar o ser aceptados. No me gusta, no tengo ganas, no quiero son respuestas que pueden ser muy saludables para nosotros. Es necesario poner límites de manera de tener un mejor control de nuestras vidas y hasta evitar manipulaciones y chantajes. No sacrifiques tu propio bienestar, y por cierto, “no tienes porque dar explicaciones” ni responsabilizarte por algo que no es tuyo. Cortez y amablemente “No, Gracias” #Español
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Aprender a decir no fue una de las cosas más difíciles en mi vida. Suena exagerado pero es en serio y no precisamente por miedo a ser rechaza sino porque en cierta manera me sentía responsable del bienestar de los demás. Pensaba que si estaba en mi posibilidad hacer feliz a todos estaba bien, hasta que entendí que pensar en uno mismo es un acto saludable. Decir No te da paz y te enseña a identificar quién te ama de verdad o sencillamente quién te busca por interés. Decir No te ayuda a descubrir tu valor
De acuerdo. Saber decir No en determinados momentos y situaciones es algo saludable para nosotros mismos. Nos permite dejar claro que no existimos solo para complacer a los demás, sino también a nosotros mismos. Debemos dirigir nuestra vida y tomar las desiciones según nuestro propio criterio.
Es difícil, más si es alguien querido, pero si no lo haces muchos se pasan y exigen más de lo que puedes dar.
Suele ocurrir que se aprovechan de nuestra buena fe. Y también pasa que llega el momemto que sentimos que vivimos para complacer y hacer felices a otros...y es ahí cuando nos preguntamos ¿Qué pasa con mi felicidad y autocomplacencia? Se requiere valentía para expresar un No pero sin duda es necesario. Feliz tarde.