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R@Rodia71

Abuelos. Ahora que envejecía recordaba mucho a sus abuelos. Crecer con ellos había sido una bendición. Ellos le brindaron su amor incondicional, su sabiduría sencilla y su complicidad. Además era en casa de sus abuelos donde se reunía la familia. La casa de sus abuelos olía a comida. Allí siempre se estaba cocinando algo rico. Ella llegaba, dejaba las cosas en el primer rincón, saludaba corriendo a sus abuelos y a sus tíos y salía al patio a jugar con sus primos. Que felicidad cuando iban al río con sus aguas cristalinas y frías porque daba muy poco el sol de tantos árboles que había. El río los dejaba exhaustos entre nadar, pescar y la caminata hasta el río era casi como un evento Ironman, solo faltaba el ciclismo. Después todos se reunían alrededor de la mesa a comer los deliciosos manjares que salían de la cocina de su abuela: sopas, ensaladas, arroces adornados con orquídeas, enchilado de langosta, frituritas de col y de malanga, postres de frutas y el delicioso pastel de chocolate de su tía. Después seguían las tertulias la de los adultos aderezada por los cócteles de su abuelo que era barman profesional. La tertulia de los primos no tenía ningún aderezo, solo el ruido de las risas y el ronquido de alguno que se dormía después de tanta comida. Recuerda el día del incidente, su primo había decidido contarle a la familia que era gay. Aquello fue un escándalo, su abuelo se puso de todos los colores y lo botó de la casa. Su primo se fue respetuoso con lágrimas en los ojos. Fue triste también, el siempre fue el más querido por todos, hasta por su abuelo. Con el tiempo las cosas se arreglaron y volvió a la mesa de su abuela, acompañado de su pareja. Su abuelo hacía mil muecas, pero después se rendía ante el orgullo que sentía por ese nieto tan especial. Ironía del destino fue su primo quién cuidó de ellos hasta que se murieron. Esos días en casa de sus abuelos son sus recuerdos más bonitos, los que más atesora. Ella no tiene esos recuerdos de la familia que ella misma forjó, aunque se reúnen de vez en cuando. Todo es diferente, más de prisa. Conectados los jóvenes a sus teléfonos y contestando con monosílabos. Ya no se disfruta tanto de una buena conversación. Como diría su abuelo de una comida inteligente. Añora esos tiempos pasados, el bullicio de las conversaciones, el tintineo de platos y copas... La imagen se realizó utilizando Canva. #Español

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