Déspota. No le gustaba ir a su trabajo. Cada mañana cuando el reloj sonaba quería desaparecer. El trabajo en sí no era malo, el salario era bueno y cada día aprendía algo nuevo. Hasta aquí todo perfecto. El único defecto de su trabajo, era su jefe o mejor dicho el dueño. Era un déspota total, nunca había conocido a alguien tan grosero y abusivo. Todo lo resolvía a gritos e improperios. Hasta a los clientes los trataba mal. No entendía por qué era así, en su trabajo era el mejor una persona muy intuitiva, bastaba que el cliente le dijera lo que pasaba y obraba su magia. Sabía exactamente lo que sucedía y nunca fallaba. El problema estaba cuando se dirigía a las personas, nunca pedía nada con amabilidad, ni explícitamente , debías adivinar lo que el quería o donde había dejado regada cualquier herramienta. Si por casualidad te demorabas o hacías algo incorrecto la andanada de insultos delante de todo el mundo, no se hacía esperar. Y ella parada ahí roja de la vergüenza con ganas de irse y dejar tanta humillación. Que es mejor limpiar la calle con dignidad. Pero llegaba a su casa dispuesta a dejarlo todo, y todos le piden que aguante, que dónde va a encontrar un trabajo mejor, que los trabajos están muy malos, que en todos los lados es igual. Ese día se levantó igual que siempre, con su pesada carga a cuesta. No sé sentía bien . Tenía mucho dolor de cabeza y estaba lenta, medio aturdida. Fue para su puesto y se puso a trabajar. Sentía a su jefe despotricando contra alguien pero no presto atención. Siguió enfrascada en su trabajo, hasta que su jefe le gritó que le llevara una herramienta y le dio varias indicaciones, ella las siguió al pie de la letra cómo una autómata. Pero el se ofendió y comenzó a gritarle de todo hasta le tiro las herramientas para el piso. Ella les pasó por encima y siguió haciendo su trabajo. No sabe cuál fue el detonante, solo recuerda que el se le vino encima vociferando, después solo recuerda su mano ensangrentada y el ruido de las sirenas. Las imágenes utilizadas son de Canva. Hola a todos. Quería agradecer a este espacio, a su creadora @Lucypn y a todos sus seguidores por existir, por permitirnos publicar nuestros relatos, por los comentarios y la retroalimentación. Que a mi modo de ver nos alienta a mejorar cada día. Gracias.
2 comments
Bien recreada tu historia...No soportaría humillación tal, situaciones que denigran, existen muchas otras formas de maltrato que parecieran no serlo, creo que se debe tener la suficiente valentía para afrontar esas injusticias, así sea a costa de nuestro empleo...
Coincido plenamente contigo. Sin embargo hay personas que se quedan aguantando esa humillación para no perder su empleo. Muchas gracias.