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R@Rodia71

Me encanta el mar, pero no solo el mar turístico, el glamoroso. También aprecio mucho el mar menos conocido, el de las zonas portuarias. Lleno de barcos y grúas gigantes que trasladan los contenedores. Con sus silos enormes, llenos de cereales y tanques gigantescos de combustible. Donde abundan almacenes y depósitos. Pero lo que más llama mi atención es la entrada y salida de los barcos, acompañados de esas pequeñas lanchas, que los guían es su tránsito por la bahía. Me gusta el trasiego que se genera alrededor del puerto, los trenes con mercancías, las filas de camiones y todo el ruido circundante, sirenas de barcos, claxon de los camiones, el chirrido del metal. Los puertos están vivos a cualquier hora del día y de la noche. Por lo general las comunidades cercanas a los puertos, son comunidades sencillas con una personalidad propia. Llenas de edificaciones antiguas con sus paredes carcomida por el salitre y el óxido corroyendo sus orejas y todo lo que sea de metal. El ojo fotográfico puede sacar mucho partido de estas ciudades, no es mi caso, hay mucha belleza en sus calles. Los olores también son diferentes, puedes oler el salitre del mar mezclado con restos de aceite de las embarcaciones. Sientes el olor de todas las mercaderías, frutas, flores, café. Las ciudades portuarias tienen el puerto con toda su actividad, pero tienen también las comunidades. Y es precisamente esa unión lo que me atrae, su dependencia mutua que las hace diferentes a otras ciudades. La imagen fue realizada utilizando Canva. Muchas gracias por leerme y siempre mantén la voluntad para hacer tus sueños realidad. #Español

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