(PROLOGO) Y mientras caminaba a un lado de la carretera trataba de poner los pensamientos en orden, mi corazón latiendo sin cesar cada vez más rápido y las lágrimas nublando mi visión. En ese momento el viento cálido rozo mis mejillas y el peso de la maleta que llevaba a un lado me hizo caer en cuenta.. aquí seguía, viva! Quebrada, dolida pero viva! Y que más prueba que las lágrimas en mi ojos, que más pruebas que el dolor en mi pecho. De repente escuche una voz.. -La gente jamás verá más allá de lo que su vista le enseña- grito la voz detrás de mí. Reconoci inmediatamente frenando en seco mis pasos, voltee lentamente temiendo estar alucinando, se acercaba poco a poco con un pañuelo en la mano derecha. Sus ojos azules, cabello marrón despeinado y esa sonrisa dulce me hicieron entender que era real lo que veía. Que estaba allí a unos pocos pasos de mí -Las despedidas nunca han sido lo mio- continuó diciendo mientras acortaba el trecho entre nosotros -y es que aunque sea prohibido- pronunció ya cerca de mi -y aunque me hayas dicho que el problema eras tu y no yo- susurro riendo cerca de mi cara, secando mis lágrimas con sus manos y sus labios se deslizaron en los míos con tal delicadeza, al terminar el beso se separó sutilmente dejando su mirada fija en la mia- jamás un ser divino a querido a alguien como yo te quiero a ti - (Foto Autoría: Psicóloga Naira León Acosta)
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