UNA LUZ AL FINAL DEL TUNEL Y aquí estoy en mi trabajo, en un guardia más, con el mismo entusiasmo de siempre, pero también con la misma impotencia de siempre, ante la inoperancia de los jefes y que para ellos no esté pasando nada, con estos pobres adultos de una atención de calidad y no por falta de humanidad ni de personal preparados para eso, ojalá tuviesen una eutanasia como tal, pero no es así y la están viviendo pero modificada porque de feliz no tiene nada. Dios intercede por todos y cada unos de estos pacientes. Amén . Feliz tarde.
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