La voluntad de Dios Cada guardia, que realizó, cada baño, cada cura, cada tratamiento que cumplo, es una enorme gratificación para mí y que Dios se manifieste a través de mi con eterna bondad, es muy reconfortante para mí y no es por una quincena que sabemos que no nos alcanza ni para la comida de ese día, pero yo lo siento así y por eso lo digo y cada uno de esos adultos mayores que yo atiendo son como un abuelo para mi y para ellos es como una distracción ante tanta soledad y hasta depresión en sus corazones ante el olvido al que fueron sujetos por sus familiares.
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