No es sencillo complacer a todo el mundo con las mismas cosas, sin embargo, podemos dar la mayor cantidad de felicidad posible a otros si de esa manera lo deseamos. Un día tan especial, como el día de tu boda, todo debe quedar (o al menos salir) perfecto,sin embargo, no siempre sucededeesa manera. Este día comenzó a llover desde las 9 AM ( la boda era a las 7pm) pero una llovizna suave que no producía preocupación. A las 2pm, salió el sol y todos felices. Sin embargo, a las 4pm, comenzó a llover de nuevo y con más fuerza dando a entender que no permitiría una boda al aire libre. A las 6:40, la lluvia hizo una pausa, justo para volver a colocar las sillas, sacar el agua que se acumulaba en el toldo y estirar la alfombra vino tinto que antes había enrollado para evitar que se mojara. Todo salió como la novia quería; terminado el acto ceremonial, los invité a pasar al salón donde harían el brindis en honor a los agasajados, antes que la lluvia retornara. El agradecimiento de la pareja fue grande; 1 torta pequeña, una botella de champagne y una de vino tinto, comida para dos días, helado y un sin fin de cosas más, me fueron obsequiadas por mi desempeño durante el evento. Esas cosas son las que me hacen dar todo de mí...no lo que me obsequian, sino ver la felicidad en los rostros de los novios y los invitados, dando prueba de que quien no vive para servir, no sirve para vivir.
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