Llevo un par de semanas intentando reeducarme y cambiar mis hábitos cafeteros, hábitos que llevan conmigo desde ya no recuerdo cuando. Estos cambios consisten principalmente en dos cosas: 1.- Dejar de tomar café torrefacto. 2.- Dejar de endulzar el café. El torrefacto, para quien no lo sepa, se trata de café tostado CON AZÚCAR, por lo que resulta poco sano. Además se trata de un café mas amargo comparado con los naturales. Solemos tener la creencia (incluido yo) que el café, cuanto mas negro y mas cargado mejor, pero no es así, porque con este tipo de cafés, es imposible detectar los sabores propios del café. He tomado la decisión de pasarme al café natural, café que no ha pasado por la fase de torrefacción, y cual ha sido mi sorpresa al descubrir que en cuestión de unos días me he habituado. Pensé que me iba a costar, pero no ha sido así. He descubierto muchos matices en los naturales que nunca había detectado en el torrefacto. Y luego está el tema del azúcar o los endulzantes. Con el café que tomaba, el hecho de no ponerle edulcorante (hace mucho que no consumo azúcar refinado) era un reto, porque es café muy fuerte, con sabor muy marcado y amargo. Pero dejé de ponerle y en un par de días notó mucho menos la ausencia del sabor dulce que le aporta el endulzante. Aun así, para hacerme mas sencilla la transición, se me ocurrió acompañar el café con alguna galleta, y compré varios tipos que vienen envueltas individualmente, o de tres en tres galletas. He conseguido una caja chula, y la he colocado bajo la mesita del salón, para tenerlas a mano cuando me tome mis cafés sentado en el sofá, en mi rato de relax... ¿Que os parece?. No me ha quedado mal, ¿verdad?
2 comments
Al final cuando te vas acostumbrando a lo amargo te acaba gustando más... es como con el chocolate negro.
Un dato, el torrefacto es malísimo para las cafeteras automáticas, el azucar se pega en las mecánicas y provoca costosas averías. Tip del tecnico😉😉