Un día, hace bastantes años atrás, dando un paseo por un mercadillo en una céntrica calle de Granada, encontré en un puesto algo que me llamó mucho la atención: un reloj de sol de bolsillo, y me flipó. Aquel día no tenía dinero suficiente para comprarlo. Hay que tener en cuenta que era un chaval de 10 o 12 años, y aquel reloj no era precisamente barato, pero le pregunté al vendedor si la semana siguiente seguiría en el mercadillo para volver a comprárselo. El me dijo que estarían por allí durante varias semanas. Intenté ahorrar, pero pasada una semana no tenía todavía el dinero, así que seguí ahorrando durante otra semana mas, y por fin llegó el día de ir a comprármelo. Pero cual fue mi sorpresa cuando aquel sábado, al llegar a donde estaba el mercadillo... ya no había nadie. Simplemente se habían ido. Durante muchos años, volví a la zona en cuestión, y aunque hubo diversos mercadillos allí, nunca encontré al hombre del reloj de sol... Pero el tiempo al final pone cada cosa en su sitio, y hace un par de semanas, pasando un par de días en Segovia, me encontré con un escaparate de una tienda que vendía un montón de cosas interesantes, y de repente me topé con ¡varios relojes de sol de bolsillo!. La tienda estaba cerrada, pero había un cartel con un número de teléfono para ponerse en contacto con el propietario, y desde ese día estoy pensando si llamar o no para intentar conseguir lo que hace tantos años se me escapó. #Español
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Qué bonita historia.... venga, tu yo joven de antaño lo quiere!