Hace un rato he tenido que acercarme a la oficina de Correos que hay cerca de casa a recoger un paquete, y al pasar por una plaza me he fijado en algo que siempre ha estado ahí (desde que yo recuerdo y vivo aquí) y que nunca le he puesto atención: un par de casas de adobe. Y viendo estas casas, me he dado cuenta de como vivimos hoy en día y como lo hacían no hace tantos años atrás. Lo alucinante de estas construcciones es como aguantan la lluvia, el sol, el frio y el calor, y los años que llevan en pie. Lógicamente, la comodidad de vivir en una casa así hoy día es muy limitada, pero no olvidemos que hay partes del mundo donde darían cualquier cosa por tener algo así.
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