-Maleficio inverso- #maleficio #hechizo #anécdota #relato #YaSéQueMePasanMuchasCosasRaras Cuando se está adolescente, cursando el bachillerato (secundaria, preparatoria), como que cada quien ocupa un lugar, me refiero, las populares, los bochincheros (bromistas), etc., en fin, esta es la historia de Karina. Karina siempre fue la de mejor promedio en su clase, era quinto año y seguía con su excelente promedio, ella era friki y nerd, le encantaban los animes y la música rock y metal, además estaba dibujando su propio manga. Al principio del año escolar por alguna razón terminó pasando tiempo con las populares, a las que conocía ya de antes, dos de ellas, Alana y París, desde la primaria y a Mónica (la llamaban Mona), Jhoselyn y Valeria, cuando ingresó al liceo. Aunque Karina, no acostumbraba ir con ellas en sus salidas nocturnas y fiestas, del resto compartían muy bien. Hasta el día en que la líder, Mona, quiso que Karina les diera las respuestas del examen, pues en pleno examen. Nuestra pequeña protagonista -sí, era más bajita que todas ellas y también menor en edad- no estuvo dispuesta a arriesgar su reputación de tantos años por la irresponsabilidad de sus nuevas “amigas”, esto ocasionó la ruptura y sin saberlo, desató el mismísimo infierno. No me detendré demasiado en esta parte porque no es lo que vengo a contarles, pero en el resumen más resumido, hasta hicieron que nadie en el salón tratara con Karina. Eran “las populares” así que las otras chicas les tenían miedo y los varones estaban muy interesados en complacerlas. Valeria y París nunca hicieron nada en su contra, pero tampoco se opusieron a los maltratos, el verdadero problema eran Mona, Jhoselyn y Alana. Terminó el bachillerato y Karina -créanme- fue muy feliz. Contándoles un poco sobre Alana, era la misma desde niña, sin personalidad propia pero con una fuerte tendencia hacia lo malo, dispuesta a hacer cualquier cosa para agradar al “líder”, no muy lista si me preguntan, mala, pero no lo suficientemente inteligente como para ser villana, sino más bien una secuaz. Pasaron unos años, tal vez un par de ellos. Karina estaba sentada en un terminal de autobuses esperando para ir a casa. Cuál fue su sorpresa cuando vio a Mona llegar y sentarse en el banco frente a ella, pero dándole la espalda. Pasaron unos minutos y Mona se dio vuelta, parecía que iba a preguntar algo, tal vez la hora, hasta que la vio, el objeto de sus tormentos. Cualquiera pensaría que la miraría con odio o desprecio o ambos, como lo había hecho en el pasado tantas veces. Karina la miró a los ojos y lo que encontró fueron ojos abiertos de par en par, como si fuesen a salirse de sus cuencas, parecía como si hasta su respiración se hubiese detenido. Mona tomó sus cosas lo más rápido que pudo, se levantó como un resorte y salió de allí lo más deprisa que le daban sus piernas, mientras observaba hacia atrás, mirando a Karina. “¿Acaso era eso miedo? No, imposible” se dijo a sí misma la jovencita esperando su bus, así terminó concluyendo que era parte de su afán por despreciarla que ni siquiera quería compartir la fila con ella. En otra ocasión coincidió con Jhoselyn, esta la miró con tanto odio que la hizo entender el significado de la frase “si las miradas m4t4r4n”. Cuando llegó a ver a Valeria y a París, estas fueron cordiales, un saludo y nada más, tampoco es como que quisieran conversar. Pasado un tiempo, llegó una noticia trágica, Alana falleció, de una enfermedad terminal. Fue luego de esto que Karina investigando un poco, pudo entender los extraños comportamientos recientes de aquellas chicas. En casa de Alana, desde hacia varios años, se alojaba una hechicera, shamana o algo, al parecer las jóvenes rivales montaron un maleficio mortal hacia aquella que se había atrevido a enfrentarlas, esa seria su venganza. Karina nunca, ni sospechó de aquello hasta ese momento y el miedo y odio que demostraban, era porque sintieron que el maleficio había sido redireccionado hacia la secuaz, ciegamente fiel, sedienta de popularidad. *Los nombres fueron cambiados para proteger la identidad de sus personajes.
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