#Español #Relatos Una estampa de revista En otra ocasión, una muchacha muy linda, por cierto, venía hablando por celular, yo estaba sentada en el asiento delantero contiguo a donde ella estaba sentada, de tal forma que no la podía ver, solo la vi cuando se bajó y por eso me consta que era una muchacha blanca, pelo castaño muy bien maquillada y un porte semejante al de una modelo. Lo cierto es que sin querer escuché toda la conversa que hizo por el teléfono, desde que me subí hasta que ella se bajó, como era aproximadamente las dos de la tarde el autobús no llevaba muchos pasajeros y prácticamente en la parte trasera iba ella detrás de mí y yo. Ella decía: “c*ño si tu trabajaras yo no tendría que pasar por esto, ahora estoy bien jodida y no sé qué hacer… tengo que ir a un médico a ver qué me aconseja, yo lo que sé es que la p*ta de Marisol me invitó a salir con unos muchachos del trabajo y de allí no supe más nada, me desperté en una casa que estaba media vacía, y era de mañana, no me habían robado nada, pero estaba sola en una cama, esos coños me c*gieron como les dio la gana y la p*ta de Marisol fue la que planeo todo, como la c*ño e madre me tiene envidia y no levanta nada se vengó de mí, yo no voy más para ese trabajo y no puedo hacer la denuncia porque no me llevaron obligada, pero esos c*ños de madre me echaron algo en la bebida porque no recuerdo nada. Sé que era viernes porque nos pagaron y toda la plata estaba en la cartera y esos muchachos no eran de la empresa, sino que trabajaban en otra por la misma calle y eran amigos de Marisol, eso es todo lo que recuerdo. Y ahora, ¿si estoy preñada y no lo sé?, ¿si me pegaron una vaina mala?, ¡c*ño estoy desesperada! ¿Y tú?, ¡no j*da no sirve para nada!, siempre en la casa y con la cuerda de cabrones de tus panas y una trabajando y calándose estas vainas, cuando salga de este peo no quiero ni verte en pintura, te vas de mi casa, prefiero buscarme un viejo g…on que me mantenga, a seguir yo manteniéndote, así que ya sabes recoge tus vainas y te me vas bien lejos”. Por el lenguaje, las palabrotas y la manera como se expresaba yo pensé que la que venía hablando era una mujer bien estropeada por la vida, es más, de una edad bastante madura. Cuál no sería mi sorpresa cuando se bajaba, sinceramente aquella era una hermosura, no le faltaba nada, estaba bien arreglada, maquillada de una manera espectacular y tenía unos ojos color miel, poco comunes, las facciones de su cara parecían salidas de una de esas revistas de modas que se observan en los kioscos. Definitivamente, la belleza no le sirve para nada... Crédito de imagen: https://www.alamy.es/imagenes/mujer-joven-en-bus-publico.html
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