Estaba mirándolo a través del espejo, largo, liso, algo jorobado. Lo halaba y dolía, era el pelo negro de mi oreja, justo en ese lugar que se llama pabellón; y no precisamente el de la cárcel, si el de la oreja. Ahí, estaba el pelo. ¿No sé? Si hay tantos sitios donde los poros de la extensa piel, el órgano más extenso que existe, se apartan para que crezcan estos diminutos y flacuchos hilos de proteínas desnaturalizadas que se hacen llamar pelos. ¿Por qué, justo ahí vino aparecer uno para mí? Tomé una pinza de cejas y terminé hablándolo, resbaló y no salió. Ja, ja, ja, dije:¡na!. Tú vas a ver, Tomé una tijera y zaz lo corté. ¿Y qué creen? El muy desnaturalizado quedó en su punta que ahora me pincha. Uf, hasta aquí el valioso encuentro entre mi pelo y yo.
Log in to join in Reading is open to everyone. Replying needs an account.
7 comments
No lo puedo creer!!! jajaj tienes un cuerpo a cuerpo con un pelo portuguez, jajajaja, así le llaman en mi pueblo a los bellos que suelen salir de manera loca en donde no deben. Tenle paciencia hasta que vuelva a crecer.
saludos #Madi, quedo gracioso, son rebeldes esos pelos !!! jajaja
Así es, de los que nadie espera, ellos salen solos
Jajajaja ese pelo es un rebelde, prueba a ver como te va con una afeitadora, saludos Madiolis
Es que con una afeitadora me daba miedo. Pero lo tuve que terminar haciendo
Jajajjajaja me haz hecho reír muchiiiisimo con este pequeño relato de tu pelo y tu jajajajjajajaa la verdad a mi no me crecen esos hilos de proteínas.ahi jajajjajaa me haz hecho la noche con eso amiga. Saludos
Me dio por hacerme la graciosa y resulta que hasta el pelo cogio lo que le tocaba