EL CICLO DEL DOLOR #Español #EntreLosDos #Panegírico #Expiación Te conocí hace seis años. Recuerdo que hubo choques entre los dos. Ambas éramos personas testarudas y de firmes convicciones. Esos grandes ojos azules como lagos en primavera que perforaban hasta el alma, me parecieron fríos y calculadores. ¡Qué terrible error de juicio! Trabajamos codo a codo y sacamos adelante hermosos proyectos entre los dos. Se acentuaron los debates y las discusiones. Pero ya no eran los mismos. Debatíamos desde el más profundo respeto que nos profesábamos mutuamente. Ni las palabras gruesas ni los tonos de voz elevados erosionaron eso. Todo lo contrario, lo acentuaron. Tus ojos ya no me inspiraban frialdad sino pura bondad y tu mirada no violaba mi pensamiento, pues ya éramos transparentes. Esa transparencia se volvió reflejo y supimos identificarnos en el otro hasta forjar una de las más bellas amistades de mi vida. Hace un año, te casabas y hace un año perdía a uno de mis seres más queridos prematuramente aquejado de ese terrible mal. Te recuerdo dándome alivio y consuelo. Tu boda, con otro de los compañeros de trabajo y amigo de todos, me aportó la felicidad que necesitaba en esos momentos tan duros. Justo después, te diagnosticaban el mismo mal. Maldita, MALDITA sea para siempre esa enfermedad, y ojalá que todo el que lea la palabra MALDITA, le dé el más de los terribles y ofensivos significados, porque así lo siento. Maldita y odiosa dolencia que querría exterminar de la existencia. Así lo intenté con ella. Y así lo intenté contigo. Lamentablemente nunca pude adelantarme a los médicos. Por mucho que leamos y estudiemos sobre algo, por mucho que nos obsesionemos, querida, ya sabes que hay cosas que no llegaremos a descubrir a tiempo porque escapan aún al conocimiento humano. Me ganaste por la mano. Defendiste tu tesis y te convertiste en doctora antes que yo. Me tuve que conformar con verte a distancia debido al confinamiento. Impresionante tu gran logro cum laude que tan bellamente compartiste conmigo en tus agradecimientos. Un año después de mi pérdida más demoledora… te pierdo a ti. Supe que llegaría el momento cuando todo se complicó. Y tuve la certeza de ello cuanto el único tratamiento posible fue el que ya conocí un año atrás: un veneno desesperado que trata de acabar con todo, por si hay suerte y no hay demasiados daños colaterales. Un ‘All In’ al cero, en la ruleta de la vida. Gracias, preciosa, por dejarme ver una vez más esos enormes ojos azules, sin pestañas, pero tan llenos de vida. Gracias por permitirme un último debate sin paliativos, esos que te convertían en una carcasa durmiente, esos que te llevaste y nos dejaste sin ninguno. Siempre quisiste ser pionera, siempre trataste de adelantarme para obtener mi respeto, aun sabiendo que ya lo tenías de sobra. Y otra vez me volviste a ganar por la mano. Pero 38 es pronto. Demasiado pronto. No había tanta prisa. Quiero pensar que una vela que se enciende por ambos lados brilla el doble, pero dura la mitad. Tú has sido y serás siempre una estrella rutilante, una supernova, que ilumina el universo antes de colapsar y llevase todo por delante. Hace un año lloraba por alguien y tú me consolabas. Hoy lloro por ti sin consuelo posible. Y no quiero esos paliativos. Quiero llorarte. Quiero entregarte tantas lágrimas como mereces. Sabes que ocupas un lugar destacado en mis agradecimientos. Solo espero que, de alguna manera, me escuches pronunciarlos ante el tribunal. No de la academia, sino del otro lado. Ese que te has aventurado a explorar antes que yo. Si hay algo que saber sobre lo que viene después no tendré mejor maestra que tú… cuando vuelva a ver esos ojos tan azules como el cielo. Descansa tranquila, querida, y descuida que cuidaremos de él. Con su venia, Doctora M, le cedo mi palabra. Cuente con ella. @Loucy
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6 comments
Lo siento mucho Lou. Fuerza.
Lamento mucho lo sucedido. Entiendo algo por lo que pasas, pues mi madre se la llevó la misma maldita enfermedad, la cual no mencionas concretamente pero puedo intuir muy bien de que se trata. No es fácil ser espectador del dolor de aquellos que amamos, es algo tan devastador.. Cuando despedí a mi madre entendí y viví ese poema atroz de Vallejo (Los heraldos negros) dónde dice que "Hay golpes en la vida tan fuertes.. Yo no sé!" Se vale sufrir y llorar aquellos a quienes amamos y se han ido. Fuerza.
Aquí estoy.... Así, al ladito...
Lo siento mucho Loucy. Un fuerte abrazo.
Por desgracia amiga debes seguir con tu vida. Claro este dolor no lo olvidas, pero puedes llorar, gritar y desahogarte esto aunque no creas te ayuda. Nada en este momento ni la palabra más linda ni el abrazo más caluroso te reconfortar a. Pero a pesar de eso te doy mi más sentido pésame. Siento tu perdida.
Poco se puede decir en estas situaciones, pero lo siento mucho!!!!