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@Loucy

MIEDOS #Español #DinamicaMisMiedos Trataba de participar en la propuesta de @celiolopez y no encontraba nada interesante que contarles sobre mis miedos. La verdad es que nunca tuve demasiados en mi infancia. Pero haciendo memoria me fui a años atrás tratando de recordar algo que me hubiese creado algún tipo de pánico irracional y encontré algo entre mis recuerdos. Sí que hay algo que me impresionaba y me causaba cierta angustia en su momento. Y aunque hoy en día no guardo ningún trauma (creo), sí que es verdad que me pongo muy alerta ante determinadas situaciones… con ‘humo’. Recuerdo que, cuando salía a jugar al parque, de vez en cuando coincidía con un muchachito que tenía toda la cara quemada. Casi no tenía nariz y su piel era pura cicatriz. Mi madre siempre me decía que ese niño era muy desgraciado y que tuvo muy mala suerte y yo muy buena. Resulta que nació el mismo día y en el mismo lugar que yo. Habíamos nacido prácticamente al mismo momento y nos llevaron a nuestras respectivas cunas de la maternidad y nos pusieron nuestras mantitas eléctricas. Por algún motivo, su mantita produjo algún tipo de cortocircuito y su cuna prendió fuego. Al mirarle, me aterraba la idea de que la pura fortuna hizo que no me pusieran a mi aquella cuna y con aquella mantita eléctrica. Sentía mucha pena por él, pero también mucho miedo al comprender (por primera vez) que las cosas no siempre son justas o suceden por un motivo claro. Empatizaba bastante con aquel muchacho por el mero hecho de haber nacido el mismo día con pocas horas de diferencia. Al fin y al cabo, ¡teníamos el mismo día de cumpleaños! A partir de entonces jamás usé una manta eléctrica (y sigo sin hacerlo). No me gustan. Tienen una especie de ‘halo’ de instrumento mortal en mi subconsciente. Pero lo peor, es que, durante un tiempo, cada vez que veía al muchacho, por la noche tenía pesadillas. Me imaginaba cosas como que mi casa empezaba a arder mientras dormía. Se lo dije a mi madre y fue peor el remedio que la enfermedad. Resulta que mi madre, para ‘tranquilizarme’ me dijo algo así como que si la casa ardía mientras dormía, yo no me iba a enterar porque no moriría ardiendo, sino por asfixia a causa del humo. Con lo cual, no había nada que temer. ¿WTF? ¿Me podía morir y no enterarme? A partir de entonces desarrollé cierta paranoia con el humo. Me dedicaba a apagar a conciencia las colillas de mis familiares fumadores, a asegurarme de que todos los fuegos de la cocina estaban realmente apagados y a separar las cerillas y los mecheros de las cosas que me parecían peligrosas y que podían arder por accidente (papeles, cortinas, etc). Ya no tengo esas manías, aunque lógicamente tomo precauciones al manejar fuentes de fuego y de calor. Pero aún tengo una cierta sensibilidad cuando veo humo que me pone alerta, o cuando huele raro, como a quemado, que me pongo a husmear y a olfatearlo todo para descubrir de dónde viene ese olor. He llegado a olfatear ordenadores o televisores para detectar si algún fusible se había quemado, debido a algún olor extraño que percibía. Nunca lo había pensado, pero tal vez sí que tenga cierto ‘miedo’ al humo y al fuego que nunca había racionalizado… ¡Gracias celiolopez! Acabo de descubrir algo de mí que ni yo conocía. @Loucy Imagen: 'humo'. Escrito con letras humeantes. Elaboración propia.

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