NO SE PUEDE CAMBIAR #EnEspañol #Español #ElCircoDelAmor Nadie podía cambiar de papel en aquel extraño circo. Por eso, ella era inalcanzable para él. Vestida de estrellas resplandecientes surcaba los cielos realizando peripecias, saltando de los brazos de un hombre a los brazos de otro. Nunca quieta, nunca presa, siempre a la fuga en un eterno balanceo mortalmente preciso y, a la vez, delicado. Ella siempre llamaba la atención de los focos. Era la Idolatrada estrella danzante que abría, a la fuerza, los ojos y las bocas de quienes osaban mirarla y estiraba sus cuellos hasta el entumecimiento. Desde luego, era una criatura de los cielos. Y nadie podía cambiar su papel en aquel extraño circo. En cambio él pertenecía a la tierra. Entre bambalinas, en la oscuridad, apartado de la vista de cualquiera, recogía los desechos y excrementos de las bestias. Mientras nadie le miraba a él, él la miraba a ella soñando que algún día, lograría vencer sus miedos y trepar por la escalinata hasta aquel trapecio para hacerla suya. Pero nadie podía cambiar de papel en aquel extraño circo. A su lado, dos payasos. Uno reía al mirar a aquel pobre infeliz enamorado de la luna que recogía la basura de los paquidermos. El otro lloraba al identificarse con él, y recordando aquellos tiempos en los que creyó ser un gran mago que vivía enamorado de su asistente… pero no llegó a más que payaso llorón. Condenados, a reírse uno y a llorar el otro, no podían cambiar de papel en aquel extraño circo. Una vez lo intentaron el ‘hombre forzudo’ y la ‘mujer con barba’. Pero solo ocasionó desgracias. Tras el cambio, la ‘mujer forzuda’ aún causaba sensación. Pero el ‘hombre con barba’, no era más que… en fin, un hombre cualquiera. Por eso, nadie podía cambiar de papel en aquel extraño circo. Ni siquiera el público condenado a mirar con solo dos ojos un circo de tres pistas y sentenciado a ‘aplaudir cuando se aplaude’ y a asombrarse cuando toca decir ‘ohhhhhhhhh’. Porque nadie, NADIE, puede fingir, nadie puede forzar lo que sueña y desea, ni puede obligarse a ser otra cosa distinta. Nadie puede cambiar su papel en aquel extraño circo al que llamamos ‘amor’. @Loucy Imagen: Elaboración propia. Simbólica trapecista de estrellas admirada por una triste silueta terrestre.
3 comments
Me encantó! Se te da lo de contar historias #Jefasa.
Que bien!!! Esta bueno. Me quede imaginando bifurcaciones. Una: ...Pero un día, ella cayó, por un descuido que no importa. Como un meteorito que va a extinguir y a extinguirse. El lo vio todo en cama lenta, corrió, saltó, la encontró en el aire, amortiguó su caída... El payaso llorón se puso serio, el que rie, se puso serio. El silecio se puso serio. Solo él sonreía y varios hilos de sangre parecían aplausos mudos... (Sorry mi final americanon)
Tienes razón, hay muchas cosas que nadie puede cambiar en #ElCircoDelAmor. Por eso ante historias como esta, no nos queda más que sensibilizarnos ante la desilusión de un hombre que no logra alcanzar a su amada y sufre por ello.