JOKER (EL GUASÓN) Es una de esas películas que son metacine. Cine que habla de cine y que se homenajea al cine. JOKER, o las trasformaciones que experimenta alguien a quien uno a uno le van cortando los frágiles hilos que le unen a la sociedad, es claramente paralela a Taxi Driver, a la que lanza varios guiños, incluso, recuperando a Robert de Niro. Pero no quería hablar de esa relación, sino de otra. La relación con Tiempos Modernos del Charles Chaplin. Ambas películas hablan de la alienación del individuo en una sociedad artificializada, mecanizada, burocratizada que entiende a los seres humanos como simples piezas que han de encajar en un mecanismo de una manera concreta. Arthur Fleck (Joker) no puede encajar en ese mecanismo. De hecho, su problema de risa histérica provoca en él una inversión entre lo que se entiende como irrisorio y lo que no lo es. Se ríe en situaciones dramáticas porque no puede evitarlo. Se ríe en momentos en los que lo normal sería mantenerse serio. Y nos contagia su risa psicópata... (recuerden si la han visto la escena en la que el enano no puede abrir la puerta porque está echado en candado) ¿Irrisorio? Más bien dramático. De psicópatas. Y eso es lo que JOKER descubre en el resto de personas en la gala benéfica de la élite de Gotham. Mientras en la pantalla se proyecta Tiempos Modernos, la flor y nata de Gotham ríe con las peripecias de Chaplin. Pero ¿es irrisorio? Tiempos Modernos es un drama, que nos cuenta la insoportable alienación a la que se ve sometida la clase obrera, pobre y miserable, bajó la máquina de la mecanización capitalista. Y mientras el personaje de Chaplin, ese obrero miserable, sobrevive arriesgando continuamente su vida para salir adelante, la élite pudiente de Gotham ríe. SE RÍEN de la desgracia de aquel pobre personaje en la pantalla. ¿Quién es el loco? ¿Quién es el psicópata? Y Arthur rié viéndo a la élite reir. Porque, por fin, descubre, que la gente como él, como el personaje de Chaplin, la chusma miserable que a nadie le importa... son sencillamente irrisorios. Simplemente una broma de la sociedad que los ricos toman a risa. Y al fin, Arthur comprende, que todo su sufrimiento, que toda su vida... no es más que una bufonada, para aquellos que jamás sabrán lo que es sufrir. La locura de Joker se vuelve así un instrumento de defensa personal ante una sociedad, que simplemente, se ríe de sus desgracias... mientras suena esa melodía. Smile... de Charles Chaplin. Imagenes: Fotogramas
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