ESAS TARDES TONTAS #Español #Reflexión #Añoranza ¿Dónde estarán esas tardes tontas? Esas tardes sin inteligencia. Sin esfuerzos intelectuales. Sin letras ni números. Esas tardes sin nada en particular que hacer por obligación. Tardes que lo mismo invitaban a mantita y sofá o que te empujaban a lanzar expediciones al espacio exterior, conocido y desconocido. Esas tardes en las que tomarse un combinado de llamada de teléfono con cuatro gotitas de presión de grupo… y todo podía suceder. Esas tardes tontas de ’sí a todo’, de ‘acepto las condiciones’ y las consecuencias… sin leerlas. Tardes que te asaltaban con una llamada inesperada para salir hasta volver cojeando a la tarde siguiente. Esas tardes prontas, que comenzaban a la mañana. Y esas tardes tardías que se estiraban hasta la madrugada... o más allá. Tardes de cine. De cine-cine, no de cine-en-casa, que acababan en fenomenales tardes de película de género aleatorio. Tardes que se configuraban solas con solo poner un pie delante del otro sin ningún destino en particular y sin mirar la cartelera. Tardes tontas, tontas de verdad, en la que no hacer nada implicaba cansancio. Tardes tontas anteriores a toda esta locura y tardes locas posteriores a tanta tontería. Tardes planeadas que salían al revés, y tardes sin plan que acababan en aventura. Tardes de gritos y niños en el parque, tardes de luz natural, de vitamina D y ¿por qué no? tardes de vitamina R, como le llaman en el Caribe a las tardes que huelen a Ron. Tardes libres que acababan ocupadas y tardes ocupadas que se rebelaban contra la dictadura de la agenda. Tardes a cara descubierta, de tú a tú. Tardes de desnudar las bocas y el alma mirando vidrios rotos que devolvían nuestras figuras deformadas. Tardes de limitaciones profilácticas en base a látex, si acaso… y no en base a textiles de diseño enfermizo. Recuerdo esas tardes, aunque hace tiempo que no las veo. ¿Dónde andarán? ¿Qué ha sido de ellas? ¿Seguirán a una llamada de teléfono de distancia? Echo de menos esas tardes tontas. Tardes en contra de mi voluntad, que nacían, crecían y se resistían a terminar, sin que nada pudiese hacer para evitarlas por mucho que me empeñara. Aún no es tarde, para esas tardes. Eso espero. @Loucy
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4 comments
Buenisimo!! Lindo Que inteligentes las tontas tardes aquellas! Que inteligentes que sabían todo lo que tenían que hacer contigo para perdurar bien adentro! Y lo sabían desde los huesos, sin proponérselo y sin metodología! Inteligentes tintas tontas tardes! ¿Habrán emigrado también como casi todos los inteligentes tontos que me acompañaban? Saludos
Amo las tardes tontas, las mías son casi todas tantísimas
bueno, hoy me tocó una de esas tardes tontas en las que me puse a disque trabajar en mi teléfono publicando mis páginas para buscar referidos y terminé haciendo una ciesta de mas de 2 horas, por supuesto esa tarde no se cuando volverá jajajajjaja
¿Alfombras eres tú? Jajaja no sé me pareció leer algo raro por ahí. Conchale viejita hoy estuve hablando con la que me gobierna, acerca de esto jajaja no tan poético y bonito como lo relatas, pero si parecido en esencia. Que días aquellos, cuando éramos almas libres, aún lo somos pero restringidos jajaja. Un abrazo y un cronometro que marque mejores tiempos. Beso en la calva. PORQUE PARA QUE TODOS SEPAN LA VIEJITA SE ESTÁ QUEDANDO CALVA jajaja.