read.cash Log in
@Loucy more from that month

¡QUÉ NO SALGO! ME DA VERGÜENZA #Español #Dinámica #MomentosVergonzosos Allá va el segundo momento vergonzoso de alguien que conozco. Si la anterior historia pertenece a una mujer joven, esta es de un señor que ahora ya es mayor pero que le sucedió no lo era tanto. Resulta que el hombre viajaba mucho en tren, a menudo viajes internacionales. Eran otros tiempos y no todo el mundo podía volar en avión como ahora. La cosa es que este caballero se subió a un tren y en el vagón cafetería se tomo un café que le debió irritar el estómago. Al de un rato, sentado en su asiento notó que, sin querer, lo que pensó que era un simple gas interno… acabó soltando algo más. Bastante más. Vamos, que no se pudo controlar y se cagó encima. Además de la incomodidad, de estar manchado por dentro y de que se empezaba a notar también por fuera del pantalón, lo peor era que aquello empezaba a apestar. Estaba deseando ir al baño del tren para poder limpiarse, pero ¿y después? ¿Qué podría ponerse después? ¿El mismo pantalón sucio? Su salvación llegó en una parada que hacía en tren a medio camino. Por lo visto, en los largos trayectos en tren es habitual hacer alguna parada a mitad de camino. Y no en un apeadero cualquiera, sino en una estación bien equipada. Con tiendas y todo. Similar a los aeropuertos actuales. Así que el hombre se fue a la primera tienda de ropa que encontró en la estación, aunque con cierta prisa, porque la parada no duraría más de 30 minutos. En la tienda, compró el primer pantalón que encontró de su talla, por supuesto sin probárselo ni nada. Solo quería pagarlo y volver al baño del tren a cambiarse. Lo malo es que había bastante cola en la caja de la tienda y una sola cajera a la que se veía un poco atorada con tanta clientela. Pero al fin pagó su prenda y la señorita de la tienda se la dobló, la empaquetó y se la entregó en una bolsa. —‘¡Pasajeros al treeeeeen!’ —gritaba el jefe de estación. Justo a tiempo. Se subió y el tren se puso en marcha. Cuando ya se habían alejado un poco de la estación, se fue al baño. Por fin podría limpiarse, quitarse aquel olor y ponerse sus pantalones nuevos. Ufff… salvado. El hombre entra al baño, se desviste de cintura para abajo, se limpia y coge sus pantalones sucios y su ropa interior hecha una bola y la lanza por la ventana con el tren en marcha. Fin de la ‘prueba del delito’. Pero al abrir la bolsa de la tienda… tachán tachán…. Descubre dos sujetadores y un pequeño fular. ¿Qué? ¡Aquella dependienta atorada le había dado la bolsa equivocada! En ese preciso instante, alguien golpeó la puerta del baño del tren. —‘Billete, por favor’ —gritaba el revisor. ¡El billete se fue volando por la ventanilla con el pantalón! ¡Noooooo! Así que nada, el hombre en silencio, desnudo de cintura para abajo, sin billete y encerrando en el baño, tratando de simular que allí no había nadie. —‘Billete, por favor’ —golpeando más fuerte. Nada. —‘¡¡¡Bi-lle.te, por fa-vor!!!’ Vamos hombre, que le he visto entrar. Sin posibilidad de escape el hombre dice: —No. No abro. Que me da vergüenza. Total que se montó una buena: ¡Que salga! ¡Qué no! ¡Llamaré a la policía! ¡Haga lo que quiera, pero yo de aquí no salgo!... Al final salió, claro. Tuvo que salir semidesnudo, tratando de tapar sus vergüenzas con aquel pequeño fular y ante la mirada atónita de todo el vagón que había presenciado todo el espectáculo y escuchado los gritos del revisor. Aunue compite en vergüenza con la anterior historia, yo creo que esta es aún peor. 😁 @Loucy

7 comments

Log in to join in Reading is open to everyone. Replying needs an account.