ESA VENTANA QUE MUESTRA MENTIRAS, QUE SON DE VERDAD #Español #Cine #NarrativaAudiovisual Recordaba hace unos días algunos conceptos de las clases de narrativa audiovisual y les decía que el cine puede plantearse como una ‘ventana’, como un ‘espejo’ o como una ‘deformación de la realidad’. Todas ellas premisas válidas que han dado grandes joyas del cine. El bueno de @Erigo580, me comentaba que incluso si lo planteamos desde una posición de ‘ventana abierta al mundo’ el cine no deja de ser una ficción (https://noise.cash/post/1jpz2x8k). Por supuesto que así es. A lo que yo me refería es al concepto que adoptan los y las cineastas a la hora de contar una historia (ficticia, incluso si está basada en hechos reales). Eso condiciona su mirada, su narrativa, el montaje… pero no quiere decir que LITERALMENTE el cine sea una de esas tres cosas. Puede parecer algo bastante obvio. Y sin embargo no lo es. Le contaba a @Erigo580 que quienes visionaron las primeras imágenes de los Lumiere de un tren acercándose a la estación, salieron huyendo de la sala de cine (nickelodeon se le llamada por entonces porque la entrada costaba un nickel). No tenían los códigos interpretativos que tenemos ahora y pensaban que aquel tren les iba a atropellar según se acercaba a la pantalla. También le comentaba que hay varias películas (cine sobre el cine = metacine) que tratan el asunto. Una de ellas la bellísima ‘Rosa púrpura de El Cairo’ de Woody Allen. Si tienen ocasión véanla, pues habla de la alienación y la huida hacia la fantasía en épocas de penurias… aunque parezca que trata de una historia de amor romántica. A esto me refería. Con una mentira (la historia de amor) Woody Allen nos cuenta una verdad (la alienación y sus riesgos). Pero hay otra joya que trata de algo parecido. Imagínense que, tras años de hegemonía del cine, aparece una cosa que se llama ‘televisor’ y se introduce en los hogares de todas las personas. Una 'ventana' en mitad del salón con varios canales entre los que podemos escoger: una comedia, un drama, un musical o una historia de suspense. Pero la televisión tiene algo distinto al cine: tiene una pátina de realidad. Al fin y al cabo, lo que vemos en el cine ya hemos asumido que es una ficción. Pero si sale en la tele…. entonces es verdad. ‘¡Ey! Lo han dicho hasta en la tele’. Pues hay una película que a través de una mentira nos cuenta esta verdad de una manera sin igual: ‘La ventana indiscreta’ de Alfred Hitchcock. Un fotógrafo documentalista (observador de la realidad) se rompe una pierna y tiene que quedarse en casa sin moverse. Como buen curioso (y cotilla) pasa las tardes mirando por su ‘ventana’, observando la vida de sus vecinos y vecinas (haciendo zapping, saltando de un drama en el 5ºC, a un musical en el Ático 2…). Finalmente, por mirón y por quedarse fascinado con la ‘telerealidad’ se ve involucrado en una tremenda intriga que le pone en peligro. De nuevo, con una historia ficticia, con una gran mentira, el director nos cuenta una terrible verdad: los riesgos que alienación y de involucrarnos en aquello que se nos muestra en esa ‘pequeña ventana indiscreta abierta al mundo’ que es la televisión, y que asumimos como verdad indiscutible. No la entendemos como espejo o deformidad, sino como una ventana inmaculada por la que miramos sin que nadie nos manipule o intervenga. O eso creíamos... Con todas las ‘ventanas’ que tenemos hoy a nuestro alcance, seguro de Alfred haría una nueva versión de ‘la ventana insiscreta’, ahora ya no solo abierta al exterior, sino abierta también al interior de nuestros hogares para quien quiera mirar. @Loucy Imagen: Elaboración propia a partir de captura de ‘La ventana indiscreta’.
1 comment
La televisión en sí puede ser hasta tenebrosa porque nos trasmite cosas buenas y malas y dependiendo de cómo intérprete os nos puede influir o no. Linda mañana te deseo.