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NEW YORK, NEW YORK #Humor #Películas #Español #NYC #Hollywood Gracias a las películas siento que conozco las grandes ciudades norteamericanas como New York o Los Ángeles. Particularmente, me fascinan esos quioscos de prensa bajo las escaleras de salida de los juzgados, y los puestos de hot dogs, donde la fiscalía y la defensa tratan de llegar a un acuerdo de último minuto antes de entrar en la sala. Me encantan esas bocas de incendios rojas en las aceras, por las que de vez en cuando, aparece un veterano de guerra caído en desgracia, con guantes sin dedos y empujando un carrito de supermercado lleno de latas vacías. Las grandes ciudades norteamericanas son un escenario estupendo. Por ejemplo, es estupendo para que cualquier policía de incógnito saque su placa en mitad de la carretera y pare al primero que circula por allí al grito de “Policía, necesito su vehículo”. Y así pueda perseguir a algún sospechoso. En lugares como New York, se inicia así una alocada persecución en la que el delincuente acaba conduciendo en dirección contraria subido a la acera, llevándose por delante el quiosco de prensa y llenándolo todo de papeles. Después suele destrozar el puesto de hot dogs bajo los gritos del propietario que, con su ridícula vestimenta y sombrerito de rayas, levanta el puño y maldice en inglés americano: “ey ya, son of a witch” (o algo similar). Inevitablemente, el delincuente arrolla la boca de incendios de la que comienza a salir agua a chorros hasta el segundo piso. Y finalmente, embiste el carrito del veterano haciendo volar por los aires todas las latas que había acumulado. Por supuesto, al final siempre hay un camión de botellas de agua o de cartones de leche con la cara de niños desaparecidos, contra el que el delincuente acaba estampado y empapado. Ahí acaba todo el espectáculo, detienen al delincuente esposándolo contra el capó del coche y la gente que pasea por la calle aplaude y grita “¡Hooray!” Pero lo más encantador de todo es que: cuanto la persecución termina, decenas de niños descalzos, salen de sus casas y se ponen a jugar con el chorro del surtidor antiincendios que sigue llegando al segundo piso y nadie repara en el despilfarro de agua. Y te queda grabada esa imagen de niños que juegan en cámara lenta a mojarse y a saltar en los charcos, bajo el sol de verano en la ciudad que nunca duerme. Es como si estuviese allí. Casi lo veo. Ahhh New york, New york. ツ Loucy, 'En español' Tu voz, tu contenido. Tu canal.

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