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INTELIGENCIA ARTIFICIAL: NO NECESARIAMENTE ANTROPOMORFA #Español #Reflexión #Matiz #Cibernética Me encantan y me parecen super interesantes los comentarios a post anteriores. Creo que hemos dado con un tema que realmente interesa y apasiona a varios/as de ustedes. Al leerlos, hay una cosa que me llama la atención. Cuando pensamos en IA parece que sin querer imaginamos una máquina con apariencia humana, en una especie de robot o de androide, y nos vienen a la cabeza un montón de películas y obras. Claro, ese es el caso más espectacular o más evidente. Pero recuerden que cuando les hablaba de un sistema cibernético (en el que se basa toda IA) que se PARECE a un ser humano, subrayaba que se parece EN COMPORTTAMIENTO, no necesariamente en apariencia. La IA puede estar presente en un robot o un androide, claro, pero también en miles de otros campos y ámbitos no vinculados a la robótica. Un algoritmo que recopila datos sobre el comportamiento de los usuarios de una plataforma, los contrasta, y actúa en consecuencia es también un sistema cibernético. Un dron de reparto, un ‘proyectil inteligente’, un virus/antivirus informático, un panel de gestión urbana… todos ellos son sistemas cibernéticos de control centralizado que aprenden. Todos ellos son la ‘IA’ en funcionamiento. Recuerden el post anterior y los 3 pasos: 1) Se parece a un humano, 2) no se diferencia de un humano, 3) el humano es igual que un sistema cibernético. Recuerden ahora lo que decía el padre de la cibernética: no es aplicable a entornos humanos. Sin embargo, así lo hacemos. Pues la IA se aplica a entornos humanos, para gestionar la información que obtienen de ellos y para tomar medidas que estimulen que los humanos se comporten de un modo deseado. Es decir, condicionan nuestro comportamiento. Google condiciona nuestro comportamiento cuando nos ofrece unos resultados, pero no otros. Netflix condiciona nuestro comportamiento cuando nos sugiere unas películas y no otras, Facebook cuando nos muestra un feed y no otro, etc. Es decir, que, a todos los efectos, los humanos somos tratados como seres puramente informacionales (de nuevo, llegamos al paso 3: el ser humano es un sistema cibernetico). Les voy a poner un caso que particularmente me interesa muchísimo: las ‘tween cities’ o ‘ciudades gemelas’. Se trata de réplicas digitales de una ciudad, un enorme sistema cibernético capaz de simular escenarios futuros y tomar decisiones en base a la información que obtiene del comportamiento de las personas que viven en la urbe. En base a ello, puede ‘anticipar’ un accidente de tráfico (como la batería antiaérea de Wiener anticipaba el movimiento del avión enemigo), puede adelantarse a un atasco, puede articular ayuda sanitaria a tiempo real antes de que suceda una catástrofe… etc. Y con el argumento de evitarlo, impide una serie de comportamientos humanos 'no deseables'. Es decir, los humanos construimos un sistema cibernético que después nos moldea a nosotros/as y condiciona nuestros comportamientos. Piensen ahora en todo ese poder. En manos de una sola compañía o en manos de un único gobierno. Piensen en que cruzan esos datos con otros que vienen de redes sociales, por ejemplo, o de compañías telefónicas, o de uso de Internet y páginas visitadas. Sería muy muy muy fácil, identificar opositores, saber dónde están en cada momento, con quienes se relacionan, cuáles son sus rutinas y costumbres, etc. O a usuarios de compañías rivales, o personas de una determinada edad o sexo… ¿No les resulta extremadamente peligroso toda esa información que damos alegremente y que queda en manos de una única entidad? ¿Qué podría suceder? ¿Qué se podrían estar escondiendo bajo esas promesas de gestión eficiente? ¿Estamos convirtiendo al ser humano en ratoncillos de laboratorio en un laberinto que le limita y del que no puede escapar? La ciencia alerta de que así es. Y no cualquier científico, sino los mayores premios Nobel del momento. Cada vez nos acercamos más a 'medianoche en el reloj del apocalipsis', y las aplicaciones de IA a humanos, así como su desarrollo en materia bélica (siempre empieza todo por lo bélico antes de aplicarse a lo civil) tienen mucho que ver. No es de extrañar que la ONU haya tenido que salir al paso varias veces, para sacar normativas respecto a la aplicación de la IA a aparatos bélicos autónomos. Sí, amigos y amigas, ‘terminator’ existe, aunque no se parece a Arnold Schwarzenegger. En las imágenes les dejo el panel de control del sistema cibernético dotado de IA para la tween city de Beijin propuesta por Huawei, los robots policía con coche l autónomo y reconocimiento facial para Dubai o la plataforma de gestión urbana para Moscú con acceso a todas las cámaras y sensores de la ciudad. ¿El futuro? De estas fotos hace ya 4 años. Curiosamente no son lugares muy democráticos y defensores de la libertad, que digamos. Por algo será. Aunque no dista mucho del mundo ‘metaverso’ que se avecina de mano de compañías occidentales. Y bajo ese escenario... ¿qué podría hacer la singularidad? ¿Y si esa IA que gestiona armas y entornos humanos 'despierta'? No es ciencia-ficción. Es una posibilidad real, para el próximo post. @Loucy

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