read.cash Log in
@LeoPardo

Como otros usuarios, que se han inspirado en su etapa universitaria para participar en la #Dinámica de la amiga @Denis4 #1Mentira1Verdad, yo también les traigo un relato de esa época de mi vida. Soy tan malo diciendo mentiras que seguro muchos podrán encontrarla con facilidad. Cuando al terminar mis estudios preuniversitarios (bachillerato) tuve que decidir sobre la carrera que iba a estudiar, elegí la medicina. Me gustan la biología y la química así que no tenía dudas de que ese era el rumbo que debía tomar en mi vida profesional. Hice mi solicitud confiado en que podría cumplir mi sueño pues mis notas académicas, indicador por el cual se confeccionaba el escalafón, no eran malas. Pero como el destino es una ruleta impredecible no siempre se detiene donde deseamos. Fue así como a esa edad, en que era un romántico aventurero con ganas de conocer mundo, me las ingenié para salir de mi pequeño pueblo y subirme a un trasatlántico de lujo que me llevó al viejo continente. Fueron 18 días fantásticos de navegación. Pronto dejamos atrás las cálidas aguas del Caribe para adentrarnos en el vasto océano Atlántico. Peces voladores y delfines nos acompañaban durante el trayecto. Los amaneceres y los ocasos eran como postales que nos regalaba cada día la naturaleza. Hicimos escala en las islas Canarias para reabastecernos de provisiones y combustible lo que nos permitiría llegar a nuestro destino. Luego, bordeando la costa africana, nos adentramos en el mar Mediterráneo al traspasar el estrecho de Gibraltar. Desde el buque podíamos ver las dos orillas ubicadas en sendos continentes. Es en este paso donde más cerca está África de Europa. Durante la travesía por el Mediterráneo, en contraste con la soledad atlántica, con frecuencia navegamos en compañía de otros barcos. Pocas veces nos acercábamos a tierra hasta llegar al estrecho de los Dardanelos que divide a Europa de Asia. Para entrar en el mar Negro atravesamos el estrecho de Bósforo, en ambos lados del cual se alza la ciudad turca de Estambul. Un asombroso puente comunica las dos partes de la milenaria ciudad. Al final de mi viaje desembarqué en el puerto de Odesa, para cursar por 5 años estudios universitarios en un país que ya no existe. De lo que pasó durante ese tiempo a lo mejor les cuento en otro momento aprovechando el reto de alguna dinámica por venir. Ya yo cumplí mi parte de la dinámica. Ahora les toca a ustedes, estimados lectores, descubrir que fragmento de mi historia no es cierta. Estaré leyendo sus respuestas en los comentarios. Jueves, 24 de febrero de 2022.

7 comments

Log in to join in Reading is open to everyone. Replying needs an account.