Fotos a la antigua. Por primera vez me animo a participar en esta dinámica #JuevesDeTBT. En la era digital hacer fotos es algo fácil. Y no solo me refiero al acto de capturar la imagen, que también se ha facilitado mucho con todas las correcciones automáticas que hace cualquier cámara antes de que presionemos el botón de disparar. Les estoy hablando del proceso que transitaba una imagen desde que era tomada hasta que podía disfrutarse su resultado impreso en papel fotográfico. Voy a contarles mi experiencia como fotógrafo aficionado en la época en que estudiaba en la Universidad. Hacer fotos siempre me ha gustado, afición que aproveché en mis primeros tiempos en Noise, donde publiqué algunos post como resultado de alguna captura hecha con mi celular. Un tiempo atrás los canales que se dedicaban a publicar fotos tenían éxito, después la plataforma ha comenzado a tomarlos como spam y el interés por subir fotos a menguado. También, en mi caso, descubrí canales en donde me era más interesante publicar. Pero me estoy desviando del tema… regresemos a lo que íbamos. Un amigo de la universidad me propuso incursionar en el proceso de revelado fotográfico, todo esto en el plano de puros aficionados. Fue así que buscamos ayuda en un compañero que ya tenía cierta experiencia para que nos diera un mínimo técnico. Cuando aquello no existían los videos tutoriales de Youtube, a la medida para todas las necesidades, ¡qué les digo!, no había ni internet. Les estoy contando de los 80 del siglo pasado. ¡Eso sonó a un montón de años atrás! El equipo para revelar lo recibimos como herencia del compañero que fuera nuestro maestro, el cambiaba a uno más profesional. Compramos las bandejas, las pinzas, el recipiente para revelar la película fotográfica, los químicos, papel para imprimir, guillotina, luces rojas y pusimos manos a la obra improvisando un cuarto oscuro en una habitación de la residencia estudiantil. Con el tiempo, y después de varios intentos fallidos, logramos el milagro. Empezábamos por exponer, el tiempo justo, a la luz del equipo revelador que pasa por la película, el papel fotográfico virgen. Más tarde se pasa por las bandejas con los químicos para fijarlo la imagen, que va apareciendo como de la nada. Por último se lavan con agua para quitar el resto de los químicos y se ponen a secar. Cuando ya nos considerabamos “expertos” pasamos del blanco y negro al color, donde el proceso era algo más complejo. El resultado de una de aquellas aventuras fotográficas es lo que les comparto en este #JuevesDeTBT. En la foto parte de mi grupo de la Universidad un día de ocio estudiantil. Para los más jóvenes que no conocieron tales experiencias, espero les haya resultado interesante este recorrido por la historia de mi experiencia como fotógrafo aficionado. Buen día para todos. Jueves, 28 de octubre de 2021.
3 comments
El reflejo de una época. Todo un proceso el revelado, luego listas recuerdo cuando se almacenaban en el álbum. Revisar el álbum de fotos familiares era todo un suceso. Mí papá llegó a comprar una Polaroid instantánea, era la innovación del momento.
¡E X C E L E N T E! Vainas así, bien estructuradas es que la gente debe compartir. Eso es el propio arte (Ah, por cierto, ¿sabes que fue lo que más me gustó de la fotografía?)
Un buen detective debe cargar su cámara a la mano, jajaja así que para nada me extraña la afición a la fotografía. Saludos hermano.