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La hora en que mataron a Lola. (Final) Esta historia comenzó aquí noise.cash/post/1vqn848w El chico apodado Lagartija se acercó hasta la puerta abierta del cuarto de Lola. Allí se unió a un grupo de curiosos vecinos del solar que se habían ido reuniendo y comentaban entre sí sobre la muerte violenta de la prostituta devenida en adivinadora. Lagartija pidió al policía que flanqueaba la entrada le avisara al inspector Pardo porque antes había olvidado decirle algo que podía ser de su interés. El huesudo muchacho contó al investigador policial, que a la hora del almuerzo, justo cuando él había hecho un alto en su labor de limpiabotas para comer un pan con dulce de guayaba, al solar había entrado “el doctorcito”. Pero lo que llamó la atención de Lagartija fue, que por la puerta del vecindario que daba a la calle donde él limpiaba zapatos, no había visto salir al visitante. El inspector Pardo siguió interrogando al chico para tener más información sobre aquel sujeto al que llamaba “el doctorcito”. Edmundo Maas, era un médico famoso en la ciudad. Había conocido a Lola cuando esta vendía su cuerpo para procurarse los frijoles. La belleza de la meretriz, unido a su escultural figura, provocó que el doctor quedara prendado de la joven. Se rumoraba, que él era quien la mantenía para tener la exclusividad de sus caricias, pues la clientela que tenía como cartomántica y espiritista no le hubiera permitido pagarse la comida diaria. Era este señor al que Lola llamaba “el hombre de mi vida” y en el que había puesto las esperanzas para salir de “El Bochinche”. Pero al doctor Maas lo hostigaban sus celos enfermizos, que desataban la fiera que habitaba en su interior, cuando veía a otro hombre cerca de la mujer que le había cambiado su rutinaria existencia. Al parecer Edmundo Maas, después de hacerle la visita a su amante, había abandonado el solar por un callejón que desembocaba en la calle paralela, a por la que había entrado. Pardo decidió que era necesario entrevistarse con el doctor, la persona que presuntamente hubiera visto por última vez con vida a Dolores Oropesa. Cuando la policía encontró al sargento Quiñones, este estaba tan ebrio, que hubo que esperar, al siguiente día que pasara la borrachera, para poder interrogarlo. Según su versión, él esperó a que Lola consultara su último cliente al final de la mañana y regresó a su cuarto, para insistir en pagarle a cambio de sus servicios sexuales, pero ella se negó nuevamente. Estando en el lugar, había llegado el doctor Maas, que sin saludar, le exigió a la mujer una explicación de por qué el sargento, en camiseta, estaba dentro de su casa. Lola, para apaciguar el mal humor de su amante, le mintió diciendo que Paco había venido a consultarse, y que justo ya se iba, cuando él entraba. Eso fue lo que el sargento Quiñones dijo haber hecho, sintiendo cerrase bruscamente la puerta tras de sí al salir. Al llegar a su casa se acostó a dormir la borrachera hasta que despertó pasadas las 3 de la tarde. Fue en ese momento, cuando iba en busca de un cubo de agua para bañarse, que vio la puerta de Lola abierta y se asomó, quedando horrorizado ante el sangriento cuadro que descubrieron sus ojos. Rápido regreso a su casa, tomó su revólver, ya en el pasillo disparó dos tiros al aire y salió corriendo en busca del médico. Al no encontrarlo, había terminado en un bar para ahuyentar con alcohol la imagen de la mujer asesinada. Paco Quiñones aseguraba que el asesino de Lola era el doctor Maas. Celoso como estaba de él, la había emprendido con la pobre mujer, quitándole la vida. El día que el inspector Pardo tenía citado al doctor Edmundo Maas a la comisaría para tomarle declaraciones, al llegar temprano en la mañana, fue llamado a al despacho del Jefe. Contrariado por la conversación que acababa de tener con su superior se refugió en su oficina. Allí, sobre su escritorio, descansaba un sobre amarillo con el informe del forense sobre la muerte de Dolores Oropesa. El inspector le echó un vistazo rápido al documento, que acababa de perder toda su importancia. Entre los datos mecanografiados leyó: Hora de la muerte: 3 pm. __________ Para todo cubano, las 3 de la tarde, es la hora en que mataron a Lola. Este relato está basado en esta expresión y las crónicas que le dieron origen. Para encontrar post anteriores relacionados con el tema siga los hashtag: #FrasesCubanas #LosCasosDelInspectorPardo Jueves, 23 de diciembre de 2021. Composición editada a partir de una imagen propia y una libre de pixabay https://pixabay.com/es/photos/sangre-salpicar-mancha-rojo-lavabo-1715010/ En la imagen un reloj marcando las 3pm sobre una mancha de sangre.

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