El árbol. Le era imposible ubicar en el tiempo el inicio de aquella relación. Había llovido tanto desde entonces, que las aguas borraron la fecha del comienzo. Recordaba si, el deslumbramiento en las miradas y las mariposas en el estómago. En la profunda excavación de sentimientos, ese era el único indicio, que delataba la existencia de un amor pretérito. Firmaron papeles convencidos de que estaban poniendo sólidos cimientos a la unión. Hurgar en ellos serviría como un método de datación efectivo. Pero tenía dudas acerca de si la fecha marcaría la partida o la meta del amor que quisieron construir. Haciendo memoria, ubico en ese momento, el inicio del fin. Entonces no advirtió que acababa de convertirse en el objeto que le faltaba a la casa para merecer el título de hogar. Con el tiempo fue descubriendo que debía competir con cuadros de pintores de moda y jarrones de vetusta porcelana. Fue duro reconocer que no siempre era un rival digno de ganar la porfía. Fueron los silencios prolongados los que le dieron la certeza. Podían permanecer todo el día bajo el mismo techo sin cruzar más palabras que un insípido saludo antes de desayunar. Con gusto se hubiese echado a su lado para escuchar, como lo hacía su perro, cuando él le hablaba. También soñaba con una caricia de su mano recorriéndole la espalda. Cómo cada mañana, cuando quedaba sola en casa, salió a la huerta. El rocío matinal perlaba las hojas de las plantas. Un recién estrenado sol aún no se adueñaba del cielo, sus débiles rayos apenas alcanzaban a calentar la tierra. Era aquel su rincón favorito dentro del espacio que los muros guardaban del exterior. Allí se sentía la madre de todo lo que crecía. Empeñaba toda la pasión, que era capaz de sentir, cuidando lo plantado. Y las plantas lo sabían y demostraban su agradecimiento, salpicando la tierra de nuevos brotes en cada amanecer. Aquel día un sentimiento diferente la embargaba. Sabía que era amor, pero en otra magnitud. Descalzó sus pies y los hundió en la tierra húmeda y tibia de la huerta. Un cosquilleo, como de miles de hormigas, comenzó a subirle por las piernas, le extrañó que lo percibía por debajo de la piel. Sintió como sus dedos se alargaban y se aferraban al suelo, estaba enraizando. Su piel, antes suave, se endureció para soportar los rigores a que se exponía a la intemperie. Elevó sus manos, entrelazándolas con los cabellos, que ahora eran verdes ramas. Cuando en la tarde su esposo regresó, al no encontrarla en el sitio que le había designado dentro de casa, se asomó a la puerta que daba a la huerta. Se preguntó cuánto tiempo llevaría allí, el árbol que estaba a mitad del sembradío. A pesar de parecerle familiar, no recordaba haberlo visto crecer. Lo encontró hermoso. Se acercó y acarició con sus dedos la ruda corteza. Un leve estremecimiento le llegó desde el interior del tronco. Martes, 22 de noviembre de 2022. Imagen de Stefan Keller en Pixabay https://pixabay.com/es/illustrations/componer-mujer-fantas%c3%ada-rostro-2391033/
15 comments
Una genialidad de esas que extrañaba leer, se siente el amor por las letras, muy bien ahí mi estimado amigo felino
Gracias amigo Simón, por tan gratificantes palabras. Solo son merecidas en la parte que mencionas el amor por las letras. Encontrar quien nos lea ya es un premio, que nos dejen una opinión coma la tuya es lo máximo.
Será que hay que volver a la tierra, a las plantas y convertirse para que los seres humanos se comuniquen, se relacionen y creen verdaderos lazos. Hermoso escrito que me hizo recostarme en el sofá para saber si final. Creía que se embarazada.
El maltrato psicológico dentro de la pareja, aunque no deja marcas físicas, duele también. La protagonista del relato era tratada como un objeto más de la casa y decide quedarse en la huerta, donde mejor se sentía, convertida en árbol. Me alegra haberte hecho pasar un rato grato. Gracias por leerme y comentar.
ufff super nice relato, muy mágico y dramático a la vez. excellent!!
Por este lado del mundo tenemos muy buenos referentes de lo real maravilloso en la literatura... algo siempre va quedando de leer. Gracias Mostro por la visita.
Mira que bonito, que final magico y hermoso, buen relato amigo @LeoPardo. Bueno leerte aunque sea de vez en cuando #QueremoslosHastagsYa nunca se hara realidad parece. Saludos.
Gracias Big por tu valoración, no la merezco. Quisiera estar más activo, pero me es imposible. Ya no dispongo de tanto tiempo libre. Leerlos y poder compartir con ustedes lo que escribo es bueno para el alma. Los hashtags llegarán, Noise pierde mucho sin ellos. #PerolosQueremosYa 😉😀😀😀
Súper! La piel dura, pertenecer a las especies de las que colaboran entre sí y salirse de la muerte en vida que se nos propone. Hermosa mutación! Gracias Leo 💫 PD: Tengo una mujerárbol tatuada en el brazo. Con la piel dura que ya es corteza y los brazosmanosdedos que se hacen ramas y los pelos que se le van en hojas y las hojas en pájaros ... 🌱🍃
Te confieso que pensaba en ti mientras escribía este relato, de alguna forma tú fuiste mi musa. Tu relación con la madre tierra y sus frutos me ha hecho imaginarte una mujerárboldecortezadura. Leer tu comentario es un regalo. Gracias por pasar, más esta vez, pues te esperaba.
Ohhh! Que honor! ❤️ Me hice parte de tu relato sin saber que ya lo era. Hermoso! Me encantaría ser árbol. Cuando llegue a estar entre lombrices voy a ser parte de algún árbol...otra vez. Un abrazo Leo. Gracias, el regalo me lo hiciste vos a mi.
Un escrito de esos que deseo no terminen, que se expanda por varios capítulos. Me encantó de principio a fin, me atrapó como hace rato, no lo hacía, felicitaciones Leo, excelente la historia de la mujer árbol y la busca de atención.
Me alegra tu comentario, disfruto mucho escribir y si además recibo el premio de una "buena crítica" entonces me da más regocijo. Esta es una historia que hacía rato daba vueltas en mi cabeza. La imagen de una mujer árbol, de algún modo, me la inspiró la amiga @fuga (así se me ocurre imaginarla). Agradecido por tu asidua visita.
Quede satisfecha de tu escrito, y solo lo comenté, gracias por responder.
Que buena noticia leer éste relato Tuyo Leopardo. Está lleno de magia y del mejor sentimiento. Saludos.