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@LeoPardo

¿Es necesaria la educación sexual? #AlertadeDebate #SemanaparaelDebate En la etapa en que comencé a interesarme por el tema de la sexualidad, no tuve mucho a que echarle mano. Mis padres no abordaban el asunto de forma espontánea y yo tampoco les exigí explicaciones. En la escuela, no iban más allá de lo puramente biológico, para explicar el proceso de la reproducción. En la radio y la televisión, si le dedicaron espacios a la educación sexual, no encontré referencias que recuerde. Quedaban los amigos más “avezados”, fuente imprecisa, pero cercana, para beber de un conocimiento tan importante y necesario cuando, en la adolescencia, comienza el despertar sexual. Entonces encontré en mi fiel aliada, la literatura, un libro, que en aquella época, fue una novedad entre los que comenzábamos a adentrarnos en el descubrimiento de nuestra sexualidad. Su título ¿Piensas ya en el amor? Escrito por un autor alemán, con un lenguaje apropiado para nuestra edad y capaz de brindar respuesta a muchas de nuestras interrogantes juveniles. Hoy en día, a pesar de todos los adelantos que han adelantado (redundancia a propósito) el conocimiento de los temas sobre sexualidad entre los adolescentes, este libro seguiría siendo valioso para despejar muchas dudas. Según mi experiencia particular y a juzgar por lo que les he narrado hasta aquí, mi educación sexual tuvo carencias, sin embargo, estimo que eso no causó grandes estragos en mi comportamiento futuro en este terreno. Considero que he tenido una vida sexual saludable, emocionalmente estable, sin significativos errores que tenga que lamentar hoy en día. Supongo, que la mayoría de mis contemporáneos, recorrieron caminos muy parecidos al mío, los cuales nos condujeron hasta el presente, sin notables desviaciones. Viéndolo así, pudiéramos concluir que la educación sexual no es tan necesaria, que igual, de forma natural, vamos a aprender todo lo que precisamos en esta materia. ¿Comparten ustedes la misma opinión? Despejemos algunos aspectos sobre el tema para encontrar respuestas a nuestras inquietudes. Asumamos la necesidad de la educación sexual. Un punto a discutir es la edad apropiada para iniciar este aprendizaje. La aparición de la curiosidad en el niño, puede ser un indicador del momento para abordar el asunto. Ser oportunos puede evitar confusiones. Hay quienes plantean que un inicio temprano despierta el deseo y esto conduce al comienzo adelantado de las relaciones sexuales. Otros, por su parte, opinan que a causa de la tendencia manifiesta de un despertar sexual a más corta edad, es necesario comenzar a instruir en la temática desde la infancia temprana, siempre utilizando el lenguaje apropiado en cada oportunidad. De no hacerlo, se corre el riesgo de que esos vacíos de información sean llenados por fuentes menos confiables, que pueden producir un efecto contrario del que se busca. Precisamente las fuentes encargadas de proporcionar educación sexual, sería otro de los puntos a discutir. ¿Es la familia o la escuela la responsable de esta instrucción? En la combinación de los dos factores pudiera estar la fórmula ideal. Hoy en día, los menores, tienen acceso a fuentes de información alternativas, de fácil manera. Las tecnologías, ponen al alcance de un clic, cualquier dato que se busque en los diferentes formatos multimedias. La pornografía puede colarse también por esta amplia avenida, más cuando no existe un control de parte de los padres sobre lo que consumen sus hijos en las redes. Convivimos incluso con extremos; padres que sostienen el criterio de que un vídeo porno es suficiente como primer elemento formador. Está claro que siempre existirán las vías alternativas que propicien la iniciación y despierten la curiosidad. Desde la música, pasando por la significativa influencia de las redes sociales, hasta llegar a la cruda pornografía, los espacios son bien diversos. Estar atentos, para intervenir en el momento necesario, con información útil, es fundamental para que no llegue distorsionado el mensaje. Por último, analicemos cuáles son los objetivos que persigue la educación sexual. La mayoría de los padres, cuando conversan sobre el tema con sus hijos, lo hacen pensando en prevenir el embarazo temprano y las enfermedades de transmisión sexual. Pero además del componente genital y reproductivo, la educación sexual debe comprender, a un no menos importante, elemento emocional. Un conocimiento completo de la sexualidad contribuye a mejorar la autoestima, propicia la erradicación de la discriminación y afianza la tan necesaria igualdad sexual y de géneros. Es frecuente, que aspectos relacionados con esta temática, se utilicen para agredir o desfavorecer a quienes no tienen un saber pleno de las múltiples aristas que engloba una correcta educación sexual. Entiendo que este es un tema complejo, sobre el cual pueden cambiar nuestras miradas en diferentes etapas de la vida. Eso me estimuló a traerlo, en este último día de la dinámica, que ha dedicado una #SemanaparaelDebate. No sientan pereza en dejar sus opiniones en los comentarios. __________________ Solo me queda agradecerles, en nombre del canal #DeCalidad, a todos los que han aportado durante esta semana, para que el sano debate reviviera en nuestra casa, ya sea desde la publicación de post o el aporte de ideas desde los comentarios. Esperemos que su colaboración se extienda más allá de este reto. Viernes, 2 de septiembre de 2022.

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