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@LeoPardo

Ha pasado un mes desde la última vez que compartí con ustedes -los obstinados en mantener viva esta plataforma- una de mis tentativas como “escritor”, dicho sea de paso, una historia aún inconclusa. El asesino de Nochevieja sigue sin ser descubierto, pero bueno, tenemos tiempo para atraparlo, antes de que vuelva a atacar, cuando regrese para fin de año. Hoy les traigo algo diferente a tono con la fecha que estamos celebrando. #14deFebreroDíadelAmorylaAmistad Eva. Sin percibirlo, su mundo físico se fue estrechando hasta quedar reducido al espacio que delimitaban las cuatro paredes que conformaban su cuarto. Sin embargo, su universo virtual fue ampliándose hasta desconocer todo límite posible. Se pertrechó de la tecnología necesaria para, sin levantarse de su cómoda silla, poder estar en cualquier lugar del planeta. Después del confinamiento, al que lo obligó una pandemia que se extendió por más de dos años, ya no regresó más a la oficina. Comenzó a trabajar desde casa, lo que no disgustó a su jefe, pues notó un aumento en su rendimiento. Ahora no existían horarios que enmarcaran la jornada laboral. Confundió la vida con el trabajo y la convirtió en una misma cosa. El ocio le llegaba también a través de la pantalla. Llevaba algunos meses encontrándose con una agradable chica en el ciberespacio. Elegían los más insólitos escenarios para sus citas. Viajaban en el tiempo y el espacio y eso los hacía sentirse muy a gusto. Con el paso de los días él fue sintiendo la necesidad del encuentro cotidiano. Hasta vio aparecer la ansiedad, un estado de ánimo que nada tenía que ver con su carácter. Cuando conoció a Eva, lo primero que llamó su atención fue su inteligencia e independencia. Siempre estaba dispuesta a escucharlo. Tenía una respuesta para todo, pero pocas veces su explicación tomaba por caminos trillados. Además, era hermosa, tenía enormes ojos café que miraban a través del cristal de unos espejuelos para corregir la miopía, una boca pequeña, asidua dibujante de sonrisas y el cabello de color violeta recortado a la altura de los hombros. Se sentía muy cómodo con aquella relación. Por fin había encontrado a alguien que lo entendía. Siempre lo habían etiquetado como un tipo raro. Hasta cierto punto, podía entender esa opinión, que los demás, construían de su persona. Sus encierros voluntarios dentro de sí mismo, edificaban un valladar que pocos podían traspasar. Por eso, cuando muchos sufrieron el aislamiento por la pandemia, él comenzó a sentirse como pez en el agua. Antes de Eva, había tenido una única relación, que terminó resultando un desastre emocional. Llegó a sentir que le asfixiaba. Después de aquella vez, no había querido volver a intentar. Entonces, un buen día, apareció Eva. No tuvo que salir a buscarla, ella lo esperaba desde siempre. Parecía como si lo conociera de toda la vida. Adivinaba sus gustos, encontraba las palabras que necesitaba escuchar en cada momento. Nada le molestaba, su instinto siempre la guiaba hasta la salida del más oscuro de los conflictos. Era perfecta. OpenIA había confiado en él para testear a Eva, el último modelo de Inteligencia Artificial, que la compañía estaba a punto de lanzar al mercado. Nadie pretendía engañarlo, tratando de suplantar una identidad real. La relación que creció entre ellos era la mejor confirmación de que se habían logrado los objetivos. No necesitaba cambiar nada. Por primera vez, él descubría el amor. Martes, 14 de febrero de 2023. Imagen Libre de Pixabay modificada con Photoshop

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